La iglesia de San Blas, originalmente denominada de San Salvador hasta el siglo XVIII, momento a partir del cual se puso bajo la advocación de San Blas, mantiene en la actualidad su actividad religiosa.
El uso por parte del Festival de Almagro de este espacio se inicia en el año 2005, y alberga programación centrada en conciertos de música.
A la ciudad de Almagro llegan los Függer en la primera mitad del s. XVI, al serles arrendados los Maestrazgos de las Órdenes por Carlos V como pago a sus servicios bancarios. Jacobo Függer decide reedificar, con la intención de agradecer a la divinidad los beneficios recibidos, la antigua ermita del Salvador, nombre que mantiene hasta el siglo XVIII ya que en la actualidad se conoce como Iglesia de San Blas. La inscripción latina dice lo siguiente:
Salvatori. Opti. Max Quantum. Id. Est. Et/ Quam. Etiam. Spectandum Extra. Intraq. S.A./Cellum. Jacobus. Fuger. Et. Fratrum. Eius./Filli. Pietatis. Et religionis. Ego. D.D.D.
Al salvador máximo, cuanto hay y también lo que es de esperar, fuera y dentro de esta capilla, Jacobo Függer y los hijos de sus hermanos dedican como testimonio de piedad y religión, Yo doy, dono y dedic.
La intervención de los Függer en la ermita va a estar condicionada por la construcción ya existente. La obra será llevada a cabo por los maestros que están en la orbita del monasterio de la Asunción de Calatrava.
La edificación se llevó a cabo en dos fases, la cabecera y primer tramo, por Jacobo Függer y el otro tramo de la nave y la torre, por sus sobrinos Marco y Jacobo. Esta segunda fase se puede atribuir a Enrique Egas el Mozo.
La capilla es de una sola nave y, al no tener crucero, se configura como un espacio unitario, dividido en cabecera poligonal y dos tramos cubiertos por bóvedas de crucería con discos en las claves, cuyas nervaduras descansan sobre ménsulas decoradas con los emblemas heráldicos de los Függer.
El coro a los pies, está formado por balaustrada de madera que llevaría el escudo del fundador. El sotocoro muestra un artesonado de madera con los casetones decorados por rosetas.
El exterior de la ermita está construido por paramentos de mampostería y está articulado mediante contrafuertes. También posee sencillas ventanas, de arcos de medio punto en ladrillo que iluminan el interior.
La portada principal construida en arenisca y orientada al sur, está formada por un arco de medio punto de jambas cajeadas y una línea de impostas muy marcada decorada con flores de cuatro pétalos, con la rosca del arco decorada con motivos vegetales y las enjutas decoradas con grutescos. Se remarca por pseudopilastras a modo de baquetones con capiteles de vaso.
El entablamento sostiene un segundo cuerpo configurado por una hornacina con pilastras y flanqueado por dos grifos; sobre ellos dos láureas que albergan el escudo de Jacobo Függer y, encima de todo el conjunto, la lápida antes mencionada.
Desde el punto de vista iconográfico el grifo, monstruo fabuloso con cabeza, alas y garras de águila y cuerpo de león, se convierte en el emblema de la vigilancia y el valor, por lo que su uso en las puertas adquirirá un sentido de protección.
La puerta del Imafronte presenta características manieristas retomadas del tratado de Serlio; un primer cuerpo adintelado y un segundo con el escudo de los descendientes de Jacobo; sobre él, un rosetón que ilumina el coro.