dolor y educación

CAPITALISMO EDUCATIVO

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Una vez conocí a una prestigiosa coreógrafa que me contó su primera experiencia con un psicólogo. Ella tenía solo diez años cuando sus padres, asustados porque en el colegio les habían alertado de que su hija podía padecer un “trastorno de aprendizaje”, la llevaron a un terapeuta especializado en educación infantil. Los docentes de la niña les habían dicho a los padres de Martina, como se sigue llamando la mujer, que no era capaz de estarse quieta ni un solo instante. Esto le provocaba que se distrajese con facilidad de las explicaciones de sus maestros, de modo que sus profesores temían que si se agudizaba su actitud pudiese tratarse, incluso, de un trastorno de hiperactividad. Después de que el terapeuta tuviese una cita con Martina, mantuvo una reunión con los padres y quiso demostrarles sus conclusiones de forma empírica: el psicólogo encendió la radio en una emisora cualquiera y Martina, inmediatamente, se puso a bailar al compás y al ritmo de la música que sonaba con sorprendente armonía y gran belleza. Seguía sin parar de moverse, porque Martina nunca se estaba quieta, pero ahora, de repente, se la percibía sosegada mientras movía su cuerpo con estilo. El psicólogo les recomendó a sus padres que la llevasen a clases de danza para que, quizás, a través del baile, pudiese desarrollar su incipiente talento. Muchos años después se convirtió en una famosa bailarina que ahora viaja por todo el mundo con su propia compañía de danza.

¿Padecía realmente Martina un “trastorno de aprendizaje” o de “hiperactividad” o, más bien, el que padecía ese “trastorno” era el sistema educativo y sus consecuentes docentes? Martina no era especialmente brillante en asignaturas como Lengua o Matemáticas, pero en cambio era una adolescente espectacularmente creativa dotada de una infinidad de capacidades emotivas por explorar pese a su corta edad. El problema es que nadie la había educado para fomentar esa creatividad. Ni tampoco para desarrollar todas esas habilidades emocionales. Pero sus profesores, y como consecuencia sus padres, pensaban que Martina no sería nunca una niña sobresaliente académicamente y que, por lo tanto, no llegaría a nada en la vida (en una vida laboral concebida como el sistema la entiende). ¿Cuál es entonces el problema? Las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que iban a desempeñar en las fábricas, buscando así un sistema educativo que no educaba en posibilidades sino en rentabilidad. Dos siglos después, con todos las transformaciones que ha habido de por medio en el mundo, ese mismo sistema educativo sigue vigente en nuestros colegios, institutos y universidades. Nada ha cambiado: ni los planes de estudio, ni la comunicación docente, ni la evaluación de los contenidos. Y a veces parece que ni las pizarras o los pupitres con los que estudiaban nuestros abuelos.

Los centros de enseñanza contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la producción en serie de Taylor y Ford que se concibió en pleno siglo XIX. Pero, entonces, ¿si seguimos educando a nuestros hijos para buscar la rentabilidad, como lo hacían con los campesinos que querían convertir en obreros, cómo van a desarrollar los estudiantes su inteligencia emocional? En este sentido, no cabe duda de que la escuela del siglo XXI aniquila la creatividad (porque se piensa que no es rentable, aunque este demostrado que esto no sea cierto). Una creatividad que nace en la niñez pero que, con el paso de los años – de los cursos escolares -, se olvida porque nadie la alienta (ni la defiende). Recuerdo que cuando era un niño, en preescolar, antes de que nos enseñaran a leer y a escribir, nos dejaban dibujar en las clases (aunque no tanto para que explorásemos nuestra creatividad como para que estuviésemos distraídos sin dar la lata). A partir de los cinco o seis años ya no te brindan la oportunidad de dibujar, porque aprender a sumar o a restar es, aparentemente, más importante y sobre todo más primordial que continuar desarrollando una faceta artística (¿será por qué les resulta más rentable a la sociedad esa habilidad que la otra?). Con el paso de los años, las asignaturas se estrechan y se dividen en Letras o Ciencias, de manera que o eres de un bando de otro, como se es de Izquierdas o de Derechas, del Madrid o del Barsa. ¿Pero qué pasa con los que no sucumbimos a los extremos? Asignaturas como Música o Plástica, más creativas y artísticas, no solo apenas disponen de horas en los planes de estudios, sino que no se les da ningún tipo de trascendencia en el expediente, hasta el punto de que los profesores que las imparten las ningunean. ¿No será que nos están educando bajo un patrón que solo busca la salida laboral? Y voy más allá: ¿no será que nos están educando con un molde que solo apoya la salida laboral más rentable? Esto solo puede tener un nombre: capitalismo educativo.

A veces da la sensación de que nuestro sistema educativo ha explotado nuestras mentes como nosotros lo hacemos con la tierra: buscando un recurso particular del que poder extraer un beneficio. En ese sentido, la educación debería guardar muchas semejanzas con la ecología, que siempre busca la rentabilidad cualitativa; y muchas diferencias con el neocapitalismo de libre mercado, que solo lucha por la cifra cuantitativa más alta. Pero me temo que no es así. Quizá por eso a finales de 2013 nuestros políticos pusieron sobre la mesa el anteproyecto de ley de Reforma Educativa mediante el que se suprimía el Bachillerato de Artes Escénicas, Música y Danza que, hasta entonces, se había impartido con gran éxito en numerosos centros escolares de toda España. Posiblemente se infirió que un bachillerato así iba a formar a alumnos que, aparentemente, no iban a ser rentables para nuestra sociedad capitalista. Entonces, si esos alumnos futuros profesionales no iban a dar réditos, ¿por qué el Estado iba a costearles su educación? Lo que está claro que no debieron ni entrever, además de que la educación debe ser una vía para que las personas desarrollen sus capacidades personales y profesionales, es que los niños que están educando ahora trabajarán mañana (¡no hoy) en un mundo que ahora mismo no conocemos (¡no conocemos ni por asomo!), y en el que quizás se demanden otro tipo de habilidades que sí tengan que ver más con la creatividad, las emociones o el arte. Cuando esos niños vayan a trabajar, quizá no estén preparados para afrontar los problemas o las circunstancias que el mundo laboral les demande, porque el sistema les haya educado en la idea de que estudiando muchas horas sin parar, sacando muy buenas notas en las evaluaciones y obteniendo muchos títulos oficiales iban a encontrar trabajo. Pero una cosa es la teoría, que de esa estamos sobrados (por no decir empachados y con indigestión) en nuestros planes de estudio, y otra es la práctica: ni un trabajo ni la felicidad, porque, ¿no pasa por ser felices encontrase a sí mismo? Quizá para eso nos valgan más las emociones o la creatividad que las clases o los exámenes.

 

Daniel de Vicente

tríptico ensayos

EN LA RECTA FINAL

Después de las merecidas vacaciones navideñas, los dos proyectos finalistas de Ensayando un clásico vuelven a las instalaciones del Circo Price donde llevan dos semanas trabajando duro para poder mostrar una parte de su trabajo el día 9 de febrero en la Sala Kubik de Madrid. Los procesos creativos de una obra son tan diferentes dependiendo del texto, el lenguaje que se utiliza o las personas que lo integran que, describirlos, es casi imposible, pero no por ello dejaremos de intentarlo.

Después de investigar, comparar y decidir qué vestuario, qué iluminación, qué sonido y qué escenografía formarán parte de la puesta en escena, comienza el momento de los ensayos. En este particular caso, los grupos han tenido que escoger una breve escena donde se pueda ver o intuir; donde se pueda mostrar el camino estético que llevará su espectáculo. Tomar decisiones nunca ha sido fácil, pero si algo han aprendido durante todo el proceso es que hay que tomarlas e intentar que todo tenga una armonía.

Mientras que De dioses muertos (9 invasiones) se ha decantado por comenzar por un trabajo más físico donde la coreografía contemporánea de los actores tienen un peso importante, Crónica de una casa real ha apostado por empezar por un trabajo de mesa para continuar con el montaje de una de las escenas más significativas de la obra. Sin ánimo de desvelar más información para mantener el enigma hasta su presentación, a escasos días de la muestra, se palpan en el aire los nervios, las ganas, la ilusión y el miedo que estos dos grupos sienten. Y es que, señoras y señores, no hay nada más gratificante que trabajar en lo que a uno le apasiona por mucho que, en ocasiones, pueda dar vértigo.

tríptico ensayos

Por África Hurtado.

Alumna en prácticas de la Resad para Ensayando un clásico

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JESÚS CRESPO: “DIBUJAR EN EL CORRAL DE COMEDIAS ES UNA EXPERIENCIA ÚNICA Y EXQUISITA”

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La última edición del Festival de Almagro comprendió una nueva actividad en el Corral de Comedias: más de una veintena de artistas se congregaron en el mítico teatro para dibujar, con lápiz y cuaderno en mano, el ensayo general de Los brillantes empeños, la última obra de teatro del dramaturgo y director argentino Pablo Messiez, que se estrenó en Almagro con la compañía madrileña Grumelot.

Para rememorar la actividad hemos contado con la visión personal de Jesús Crespo Panadero, uno de los dibujantes que vivió la experiencia, el cual nos ha cedido algunos de los bocetos que él mismo dibujó el pasado 10 de julio en el Corral de Comedias de Almagro.

 

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 1) ¿Qué supuso para ti la experiencia de ver el ensayo general de una obra de teatro en exclusiva?

Una experiencia única, exquisita, donde todo el contexto que nos rodeaba, enriquecía con creces cualquier actividad plástica. Imagínense ustedes, el Corral de Comedias como clase… Se puede decir que fue una de esas experiencias que no solo marcaron el papel, sino que te dejan marcado para toda la vida. Casi como un tatuaje mental.

2) ¿Habías visto alguna vez uno?

A nivel profesional, no. Tengo varios amigos que se mueven por varios circuitos relacionados con las artes escénicas, pero suele ser de carácter más íntimo.

3) ¿Cómo te sentiste al pintar esbozos en movimientos?

Concentrado, muy concentrado, como si yo también formara parte de la obra.

4) ¿Es más complicado que si fuesen personas estáticas?

No, ¿quién ha dicho que NO plasmar movimiento fuera sencillo?

 

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5) ¿Qué te sugiere presenciar una historia que no conoces a la hora de plasmarla en el papel?

En mi caso me dejé llevar, decidí no reflexionar en el momento sobre lo que se me quería contar con la obra. Simplemente me puse a dibujarlo. Aprovechando todas las sensaciones que los actores transmitían para de alguna forma plasmarlo en el papel.

6) ¿Habías pintado alguna vez teatro o fue la primera vez?

En un teatro como tal no, fue la primera vez, pero sí lo he hecho en experiencias parecidas, sin ir más lejos en la calle. En realidad escenarios puede haber muchos… pero Corrales de Comedias ya no tantos.

7) Cuéntame tu opinión o impresiones sobre la experiencia.

En general pienso que la experiencia fue estupenda, deberían proponerla como actividad obligatoria todos los años en el Festival. Estaré pendiente por si proponen algo similar para el año que viene y, ahí me tendrán de nuevo, grafito en mano.

8)  Cómo representa un pintor como tú los cambios de luz, el sonido o el verso de una obra de teatro? ¿Estos elementos audiovisuales tienen, de alguna forma, cabida en el papel?

Nosotros, los artistas plásticos, podemos interpretar las diferentes sensaciones que nos ofrece la realidad con diferentes signos y gestos que plasmamos en el papel, dependiendo de la técnica que usemos. Por ejemplo, podemos traducir las diferentes intensidades que se expresan en la obra con la fuerza que nos da el trazo por ejemplo..,o con la composición, el acabado, etc… Tenemos infinitas maneras de expresar todo lo que vemos, sentimos o pensamos mediante el lenguaje plástico y eso es maravilloso, Ahí ya entra en juego la mirada de cada uno. Ellos tienen el escenario, nosotros en este caso el papel…

 

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9) ¿Qué quisiste reflejar del ensayo y que, finalmente, reflejaste?

Bueno, yo no fui con un objetivo fijo, simplemente me senté, observé y comencé a dibujar. En mi caso me interesa mucho la figura, y todo lo que tiene que ver con ello: movimiento, personalidad, carácter, etc… y creo que todos los dibujos que hice reflejan aspectos que giran en torno a esa premisa, pero otros artistas que acudieron conmigo al evento, por ejemplo, se dejaron seducir por el espacio o por el contenido de la obra en sí y también salieron cosas muy interesantes.

10) ¿Al levantar el papel del lápiz te sentiste atrapado por el ensayo?

Por supuesto, es muy difícil que una obra de este tipo no te atrape, y más si se presenta en unos de los pocos corrales de comedias que quedan en España. Desde el primer momento creó una atmósfera muy potente, estábamos todos hipnotizados. Seguramente nos caló más de lo que esperábamos y lo digo por las caras que teníamos todos jajaja, una mezcla entre asombro, concentración y emoción.

 

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…Y LLEGÓ EL DÍA TAN ESPERADO

Después de seis intensas semanas de trabajo, donde la incertidumbre y la ansias de crear han sido compañeras de viaje, por fin os podemos presentar a los dos proyectos seleccionados para continuar su residencia en Ensayando un clásico. Las dos compañías seleccionadas han sido Teatro Galo Real e ITEM/Siglo de oro, y éstas son algunas pinceladas que os acercarán un poco más a sus proyectos.

CRÓNICA DE UNA CASA REAL

Gustavo Galindo Almohalla, Marta Cofrade, Iván Luis Agrelo y Mª del Carmen Camacho Ruíz son los componentes de Teatro Galo Real, quienes han apostado por dar vida a una de las obras más conocidas de Tirso, La venganza de Tamar, y tratar así temas como el abuso de autoridad, la decadencia de una familia y la desolada visión de la mujer que hace el autor. Ubicada en una estirpe judía de nuestros días, el salón de la casa será el testigo de la caída de ese linaje donde la desconfianza es el peor enemigo.

DE DIOSES MUERTOS (NUEVE INVASIONES)

Jose Mª Esbec, Amaya Cortaire, Fernando Mercé, Marina Palazuelos y Alejandro Colera, componen ITEM/Siglo de oro y apuestan por el complicado texto de La mejor espigadera. Utilizando la analogía de la actual situación de Palestina, la presencia de un muro y el dolor de un pueblo, este grupo de jóvenes creadores rescata nueve escenas del texto original de Tirso que irán hilvanadas por dos monólogos, siendo todas ellas sostenidas por mujeres.

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“Un dossier debería poder olerse, aun sin poder ver el proyecto”, con esta frase, Natalia Menéndez, directora del Festival de Almagro, daba el pistoletazo de salida para comenzar las presentaciones de los dossieres que los cuatro grupos han estado gestando desde noviembre. Dichos trabajos mostraron el lado técnico de una creación teatral, por lo que los ponentes hicieron hincapié en esas disciplinas.

Cada grupo disponía de un tiempo máximo de quince minutos para presentar sus propuestas y para convencer al jurado de que valía la pena que su proyecto continuase en Ensayando un clásico.

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Los cuatro grupos mostraron sus trabajos exponiendo sus apuestas en el terreno técnico y haciendo suyos los diferentes textos tirsianos, donde las dificultades y las indecisiones habían sido compañeras durante todo el proceso.
Así pues, fuimos testigos de las mutaciones sufridas por los trabajos iniciales para lograr adaptarse a las necesidades de cada proyecto.
El pasado lunes 22, pudimos ver cómo La mejor espigadera se convertía en De dioses muertos (nueve invasiones); cómo La villana de Vallecas era bautizada con el nombre de Violanta, la reina quimerista; cómo el drama familiar La venganza de Tamar tomaba el título de Crónica de una casa real, y cómo el conocido Don Gil de las calzas verdes nos sorprendía con el subtítulo: Con calzas y a lo loco.

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Tanto los profesores como el público tuvieron la opción de resolver dudas, ofreciendo un tiempo extra de exposición a los diferentes grupos, quienes lo aprovecharon para explicar algunos detalles que se les habían escapado por falta de tiempo.
Cada proyecto, distinto del resto, ofreció una mirada renovada de los textos de Tirso y su particular visión de la mujer en dichas obras.

A partir del próximo lunes 12 de enero,  De dioses muertos (nueve invasiones) y Crónica de una casa real, tendrán la oportunidad de estar tres  semanas en residencia y mostrar una parte del montaje de sus proyectos, el próximo 9 de febrero en la Sala Kubik de Madrid.

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África Hurtado.

Alumna en prácticas de la Resad para Ensayando un clásico.

ENERO 2015

Molière
Dramaturgo francés, 1622 – 1973

Considerado el padre de la Comédie Française, Molière sigue siendo el autor más representado encima de los escenarios cuatro siglos después de su nacimiento; además del que más risas ha levantado en los patios de butacas de todo el mundo. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes o la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière aseguraba que su único objetivo en la vida fue el de «hacer reír a la gente honrada». Pero no solo a través de los escenarios, porque sus fobias también provocaron más de una carcajada, como por ejemplo su auténtica aversión hacia los médicos, un miedo incontenible que le impedía pisar una consulta (y que le inspiró algunas de sus obras más importantes como El enfermo imaginario, El médico a palos o El médico volador, entre otras). Cuentan que en una ocasión cayó enfermo con una fiebre muy alta, por lo que su esposa hizo llamar a un médico que visitara a su marido. Cuando el doctor se presentó en el domicilio, Molière llamó a su esposa y le dijo con afectación:
“Querida, no dejéis que entre; decidle que estoy enfermo y que ya iré yo a visitarle cuando mejore”.

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PON UN CLÁSICO EN TU ÁRBOL DE NAVIDAD

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¿Todavía estás pensando qué regalar en Reyes y no se te ocurre nada?, ¿tan sólo la idea de ir de tienda en tienda en busca de inspiración te sobrecoge? ¿Y si este año colocas bajo el árbol entradas para un clásico? La mayoría de los teatros tienen servicio de venta de entradas por internet, así que con unos cuantos clicks, tendrás a punto todos los regalos a tiempo para la Noche de Reyes. Aquí te ofrecemos algunas opciones con las que seguro que aciertas.

 

ENTREMESES DE LA ABAD´´IA 

Entremeses, de Miguel de Cervantes. Con ocasión de su veinte aniversario, Teatro La Abadía se reencuentra con la fuerza de la palabra de Cervantes. La cueva de  Salamanca, El viejo celoso y El retablo de las maravillas vuelve a ser interpretado por buena parte del reparto original. Hasta el 15 de febrero en el Teatro La Abadía de  Madrid.

 

 

 

 

 

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 Rei Lear de W. Shakespeare, dirigido por Lluis Pascual y con Nuria Espert en el papel de Lear. Estará del 15 de enero al 22 de febrero en Teatro Lliure de Barcelona.

 

 


 

 

EL MERCADER DE VENECIA VASCOEl Mercader de Venecia, dirigida por Eduardo Vasco con su compañía Noviembre Teatro  a partir de la adaptación de la obra de Shakespeare realizada por Yolanda Pallín.  Del 12 al 15 de febrero en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

 

 

 

 

 

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Pulgarcito, con dramaturgia sobre la versión de Perrault y dirección de Iñaki Rikarte. La ganadora del certamen Barroco Infantil del Festival de Teatro Clásico de Almagro 2014, se podrá disfrutar el 11 de enero en el Teatro Echegaray de Málaga. Un gran regalo para compartir con los más pequeños.

 

 

 

Esto es sólo una pequeña selección. Consulta la cartelera de teatro de tu ciudad, porque  seguro que encuentras las entradas para un clásico perfectas para colocar bajo tu árbol.