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“Practicamos la belleza y la belleza es útil y necesaria”

foto vicente solo su cara homenaje

Vicente Fuentes, maestro de la voz y de la palabra, maestro del alma de tantos y tantos afortunados actores españoles. Maestro de la música del verbo, ha sido este año nuestro homenajeado en la 38º edición del Festival internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Pero además, Vicente Fuentes, como viene haciendo desde hace seis años, ha impartido sus clases magistrales durante los cuatro días (23 – 26 julio) que se ha desarrollado el Taller para profesionales: El camino del verso. Esta vez acompañado de Tirso y Calderón, ha hecho renacer la poesía de las palabras y con su generosidad innata ha despertado en sus 17 alumnos la necesidad de seguir leyendo, trabajando, investigando y defendiendo nuestro más preciado tesoro: nuestros clásicos.

Para el BLOG del Festival, hemos querido rescatar algunos pensamientos esenciales de este maestro de la voz y la palabra.
FOT LIBROS vICENTE

PREGUNTA – ¿Cuáles son sus impresiones respecto al Taller que acaba de impartir este año en el marco de la 38 Edición del Festival?

RESPUESTA – Después de seis años impartiendo este taller – y no es por azar – me ha sorprendido positivamente que este año todos los alumnos hayan leído las cuatro obras propuestas; habían “arado en la era”. El trabajo ha sido más fluido y más inteligente. Además hemos hablado muchísimos de los clásicos y sobretodo les he animado a seguir trabajando y leyendo a los clásicos, porque es la manera de conformar nuestras vidas, de tener mejores actitudes, porque en los clásicos están las verdades eternas.

Leer a los clásicos sirve para tener mejores actitudes. En los clásicos están las verdades eternas”

P.- ¿Cómo podemos concienciar a la sociedad, a los políticos, a los espectadores… de la importancia de nuestros clásicos y conseguir ponerlos en el sitio que debieran estar?

R.- Yo creo que tenemos un problema de ignorancia. Yo mismo aprendí más de nuestros clásicos después de haber profundizado en Shakespeare en Inglaterra y en Moliere en Francia. Me di cuenta que Shakespeare vertebra la sociedad inglesa, mientras que nuestra sociedad no está vertebrada por nuestros clásicos. Los hemos denostado, nosotros, el ciudadano de a pie, las universidades y las escuelas.

P.- Ciertamente es una responsabilidad que tenemos los que nos dedicamos a las artes escénicas, pero ¿qué hacen las instituciones públicas y cuál es su responsabilidad?

R.- Cada uno desde su pequeño o gran rincón, tiene que trabajar sobre ello. Por ejemplo  la Joven Compañía en la CNTC creada por Eduardo Vasco, nació con vocación pedagógica. Cuando tengamos nuevos espectadores suficientes, respetaremos más a nuestros clásicos. En este sentido, el proyecto “El camino del verso” es una manera de incitar a nuestros actores a la lectura y al estudio de los clásicos. Esta conciencia tiene que empezar en la escuela. La Royal Shakespeare nació hace 68 años con esta intención pedagógica y ahora tienen un departamento de más de veinte personas dedicadas a hacer de la palabra de sus clásicos una lengua viva, a que Shakespeare esté vivo. Tras 68 de trabajo, han creado espectadores de 0 a 90 años. Es laborioso. La sociedad inglesa no existiría sin Shakespeare, al igual que Almagro no existiría sin el Festival Internacional de Teatro Clásico, que ya es algo que lo vertebra. Eso es lo que hay que hacer.

P.- Asentar las bases, trabajar…

R.- Y luchar por ello con ahínco, con pasión, con generosidad. Porque estudiar nuestros clásicos y representarlos es valorar nuestra lengua.

“Estudiar nuestros clásicos y representarlos es valorar nuestra lengua”

P.- Y recuperar nuestros valores poéticos, éticos, morales…

R.- Y eternos. Valorar la poesía. Porque nuestros clásicos no son escritores, son poetas y hablan de las motivaciones del alma, Estudiar la lengua es hablar de mi cuerpo. Yo no soy nadie sin mi lengua.

P.- ¿Perder a los clásicos es perder nuestra identidad?

R.- Sí, porque la lengua propia es el corazón de cada uno de nosotros. Cuando yo trabajo a los clásicos trabajo la poesía. La poesía sirve para ver, conocer, entender aquello que no nos da ni está en el habla cotidiana. Practicamos belleza y la belleza es útil y necesaria.

“La poesía sirve para ver aquello que no está en el habla cotidiana”

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P.- Cuan necesaria es la labor que usted hace respecto a la voz y al estudio del verso, de la palabra, de nuestros clásicos y sin embargo, al parecer, cuándo Natalia Menéndez lo llamó anunciándole que era usted la persona elegida por unanimidad por la Fundación para ser homenajeado, ¿se sorprendió?

R.- Bueno, pensé, ¿por qué yo? La verdad es que he tenido oportunidad de reflexionar. He llegado a aceptar la importancia de la labor que hago y la hago como ciudadano, con vocación. Creo que estamos deslenguados, aunque también creo que hemos crecido y evolucionado en el estudio de la palabra. Nos hemos visto en la necesidad de preservar nuestra lengua escénica, la lengua artística. Porque el teatro es poesía y la voz se educa. Tenemos la obligación de hacer hablar a la lengua, desde hoy, con las estructuras de ayer pero en presente y con la energía de hoy. La palabra lleva a los estados de ánimo, por eso hay que hablar desde hoy, para poder escuchar el pensamiento del personaje y por tanto del escritor, y con la palabra del Siglo de Oro.

“Tenemos la obligación de hacer hablar a la lengua”

FOT vICENTE LEYENDO DE ESPALDAS

 

TEXTO: BEATRIZ BERGAMÍN                         FOTOS: GUILLERMO CASAS

 

Vicente Fuentes. Es Doctor por la Universidad de Alcalá en Teoría, Historia y Práctica del Teatro, dentro del Departamento de Filología. Catedrático Emérito de la RESAD, Departamento de Voz y Lenguaje, y Asesor de Verso de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Forma parte del Laboratorio de la CNTC para la formación de los jóvenes actores de La Joven Cía.
En 1975 es becado por la Fundación Juan March para ampliar estudios teatrales en Inglaterra. En Londres investiga con el profesor Roy Hart y redacta su trabajo La Voz Humana u Objetiva. Completa su formación teatral en Stratford con Cicely Berry, directora vocal de la Royal Shakespeare Company.
Es miembro fundador del Roy Hart International Center, Francia. Participa en las producciones más importantes de este Grupo de investigación, y desarrolla el trabajo de la voz humana según el método del maestro Roy Hart.
En 1987 asiste a los cursos de patología vocal impartidos por el foniatra, el profesor Guy Cornut, de la Universidad de Lyon: investiga los comportamientos laríngeos de ciertos sonidos multifónicos.
En 1990 regresa al quehacer teatral español, y desde esta fecha forma parte de la RESAD.
Maestro en muchas actividades de la formación de LA ABADIA. Asimismo podemos destacar la reciente colaboración en el programa Cómicos de la Lengua (2015) de la Real Academia Española, dirigido por José Luis Gómez.
Colabora con la Compañía Nao D’amores donde desarrolla una importante labor investigadora y formativa en el contexto del teatro prebarroco.
Profesor invitado en los cursos de Anatomía para la Voz y Movimiento en el Centro Anatomie pour le mouvement dirigido por Blandine Calais-Germain (Francia).
Ha traducido y adaptado al castellano para la Editorial Alba el libro La voz y el Actor de Cicely Berry, y Texto en Acción, de la misma autora para la editorial Fundamentos. Prepara su manual en tres tomos La Voz en Vivo para la Editorial Fundamentos.
Creador y director del Centro de Investigación de la Voz, Palabra y Verso (fuentesdelavoz.com) en Salamanca.
Asiduo colaborador de El camino del verso del Festival de Almagro. Seminario dedicado a los actores profesionales que viene desarrollando desde hace seis años en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

ENSAYANDO UN CLASICO_slider

2ª Edición del work in progress Ensayando un clásico

ENSAYANDO UN CLASICO_slider

 

Tras el éxito cosechado el pasado año, la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro continúa su apuesta por la creación escénica con el proyecto Ensayando un clásico.

La Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro gracias a la colaboración de la Fundación SGAE, propone esta iniciativa internacional destinada a favorecer la formación artística de los creadores técnicoescénicos -fundamentalmente directores, dramaturgos, escenógrafos, iluminadores, figurinistas y músicos-, con el objetivo de fomentar y provocar la calidad artística de los proyectos en torno al Barroco.

Para esta nueva edición, con motivo del IV Centenario de la muerte de Cervantes, nos vemos en la necesidad de ahondar en la vida y obra de Miguel de Cervantes con el objetivo, no sólo de posicionar a uno de nuestros autores principales del Siglo de Oro, sino de hacer hincapié en mostrar sus obras más desconocidas y menos representadas.

Desde su creación en 2011, la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro ha apostado por la figura de los nóveles directores y dramaturgos a través de iniciativas como el Certamen Internacional Almagro Off. No obstante, consideramos que debemos ampliar este apoyo al resto de creadores escénicos, anteriormente citados, basándonos en la necesidad de ofrecer una mirada abierta, al tiempo que concreta, sobre los proyectos artísticos, guiada por expertos en cada una de las profesiones escénicas.  Todo un proceso formativo becado por la  Fundación para profundizar en los proyectos que desembocarán en una muestra en work in progress sobre sus trabajos.

 

¿En qué consiste?

Ensayando un clásico consiste en un work in progress en el que un máximo de 5 proyectos tendrán la posibilidad de aprender, investigar y formarse junto a un grupo de expertos y profesionales de renombrado prestigio del mundo escénico de carácter nacional e internacional.

Los proyectos deberán presentarse en torno a las siguientes obras:

A través de una convocatoria abierta de carácter nacional e internacional, de entre todos los proyectos recibidos, se seleccionarán un máximo de cinco por un Comité de profesionales teatrales. Los elegidos tendrán la oportunidad de aprender, investigar y formarse sobre la manera de presentar un proyecto teatral, tanto escrito como verbal, gracias a la tutorización de profesores expertos en las distintas disciplinas escénicas.

 

El proyecto se divide en dos partes:

  1. Proceso formativo de los proyectos con los Maestros.

Tras unas primeras sesiones de encuentro, los participantes trabajarán, en primera instancia sobre las ideas propuestas en sus proyectos junto a los expertos que se encargarán de apoyar, profundizar y guiar dichos proyectos. Durante este período, se llevarán a cabo sesiones de trabajo conjuntas e individualizadas, organizadas como sesiones de trabajo tuteladas. De manera simultánea, los participantes disfrutarán de talleres monográficos impartidos por profesionales de las artes escénicas. Estas sesiones denominadas píldoras tienen el objetivo de complementar la formación (comunicación, producción, diseño gráfico…).

Esta primera parte concluye con la exposición, de manera pública y conjunta, de los dossieres por parte de los proyectos elegidos, provocando un debate abierto con el público, fomentando así la interacción entre los creadores y el público en general.

Tras esta puesta en común, los Maestros y la Dirección de la Fundación seleccionarán un máximo de 3 proyectos que pasarán a la segunda parte.

  1. Puesta en práctica de los proyectos.

Una selección de un máximo de tres proyectos, tendrán la oportunidad de trabajar en residencia –durante, aproximadamente, 3 semanas- para poner a prueba sus trabajos en un tiempo de entre 20 y 25 minutos. Esto último se realizará de manera pública.

 

¿Cómo formar parte?

Para formar parte de Ensayando un clásico se abre una convocatoria de carácter nacional e internacional para todos aquellos proyectos que deseen presentarse antes del 11 de octubre de 2015.

Los proyectos que se presenten deberán cumplir con los siguientes requisitos:

  • Cada proyecto deberá estar integrado por un director y/o dramaturgo, un iluminador y/o músico y un escenógrafo y/o figurinista. Es decir, cada proyecto deberá integrar mínimo 3 creadores técnico-artísticos.
  • Cada proyecto deberá presentar un boceto en el que se incluya la dirección, dramaturgia, iluminación, música, escenografía y vestuario, sobre la temática anunciada: “La obra de Cervantes” a través de las Bases publicadas en nuestra página web festivaldealmagro.com
  • Los proyectos deberán ser presentados con la siguiente información: formulario de inscripción, dossier informativo del pre proyecto y el currículo profesional de los integrantes.
  • Podrán concurrir todos los proyectos, nacionales o internacionales, siendo condición indispensable expresarse correctamente en español.

 

Descarga las bases de participación y el formulario de inscripción aquí mismo.

LA VELETA

Los cielos de La Veleta y otras imperiosas necesidades.

foto 1 cielo naranja con veletita 01La necesidad fue siempre, madre de la audacia.

Shakespeare

No corras tras la poesía, ella penetra por sí sola a través de las junturas (Elipsis)… que decía el cineasta francés Robert Bresson. Así ocurre cada tarde, casi noche, a la hora más fronteriza y más frágil del día, al salir de La Veleta. Después de la función, está el cielo. Ese cielo manchego que quieras o no penetra en ti por las junturas; ese cielo que te encuentras al final del camino verde que conduce a la salida de la finca de Luis y Elena, ese camino arbolado que pudiera ser o estar en muchos otros lugares del pasado y que sin embargo está aquí, en Almagro, ensoñándose a sí mismo, tan tranquilo, tan suave, tan feroz o quebradizo, cielo encendido o velado, tan inesperado, irrepetible cielo púrpura, abandonándose generosamente al sol, apenas derretido. Al final del camino, poco a poco y respirando lo que haya quedado del teatro vivido, se abalanza sobre ti la luz de Almagro, y te muerde despacio.

Si no lo ves, si no lo miras, si no te entregas a ese cielo multiplicado por la emoción del teatro, a ese estar, a esa luz, en ese preciso instante te pierdes lo irrepetible.

Así es el teatro que está vivo, distinto y único, palpitante en ese fugaz instante, nunca igual al que fue, nunca posible en el qué será. Para ver esa luz hay que estar ahí pero no solo estar, hay que ser alguien ahí, sentirse. Sin forzar, sin perseguir la luz, ni la poesía, ni estado alguno, solamente disponible, transparente ante el instante. Estar en presente.

Qué mágico es que una sucesión de instantes así pueda dejar un trazo más intenso, en la piel por dentro, que una hora entera, un día, una semana o todo un año  de vida sin luz… o sin teatro.

Qué prodigioso es que lo efímero se pose y cale, que lo frágil golpee, que lo intocable abrace, que uno pueda sentirse tocado, como si en el combate de esgrima que a veces es la vida, quedaran impresos únicamente los instantes que de un modo u otro, han sido penetrados de poesía.

¿Y qué es la poesía en el teatro sino la emoción? Ese estado inexplicable y breve que una o dos palabras, un verso, una estrofa, una situación, una mirada, una imagen, una energía… son capaces de provocar, y solo cuando ocurren, estalla por dentro del espectador iluminado un globo de agua que todo lo humedece y lo esponja. Se enciende el centro, es decir, lo humano.

Y qué pena, que derrota artística, que tan pocas veces sienta uno en el teatro esta certeza inconfundible y concreta de estar vivo. Y cuánto esfuerzo más habría que hacer – esfuerzo libre y feliz, no impostado – por preservar y descubrir la emoción, en el teatro.

Como diría Andrea D´Odorico: la emoción exige concreción. Y yo añadiría: vivir, tal vez soñar…pero para conseguir hacer verdad ese sueño escénico, solo sirve trabajar, trabajar, trabajar, investigar, bailar, estudiar, entrenar, correr, cantar, entrenar de nuevo, leer, leer, leer, leer…

Pero además o más bien por encima de todo lo demás, es necesario, creo, tener o exigirse a uno mismo la necesidad imperiosa y profunda de traspasar el alma, la necesidad de alcanzar la excelencia, para conseguir que el regalo que hagamos al entregar nuestro teatro, sea más puro y más cercano, más real y más palpable, más… para algo. Si no, ¿por qué hacemos esto, para qué hacemos todo, para qué hacemos, teatro? Revisemos solos y entre todos, cual es la poderosa necesidad de hacer esto que hacemos y devoremos la tarea que nos queda por hacer, desde el suspiro que provoca contemplar un instante el cielo de Almagro o desde la estocada de la luz en el pecho, o en la penumbra, quien sabe, pero con arrojo y sobretodo, como diría Borges, sin temor ni esperanza.

No creo, sinceramente, que pueda conseguirse de otro modo la alegría de la emoción ni la alegría de hacer teatro. Un teatro vivo, necesario, en presente, poderoso en toda su fragilidad, fugaz en su permanencia y en su penetración poética.

Para que esa sola y única vez que el teatro ocurre valga la pena, o más bien, valga la alegría, apostemos fuerte. Busquemos la necesidad sin pasar de puntillas. Al fin y al cabo, o al fin, la vida solo ocurre una vez, como el teatro. Indaguemos en esas junturas de la emoción, para hacer que esto que nos pasa, el teatro que nos traspasa, consiga, en lugar de pasar, posarse en alguien o mejor aún, en muchos.

Y de vez en cuando, o si van a La Veleta… deténganse un instante, solo uno, no a ver sino a mirar la luz del cielo de Almagro.

Beatriz Bergamín

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LA VELETA

 

Foto: Guillermo Casas

PABLO GÓMEZ-PANDO en: EL CUESTIONARIO más fresco de #Almagro38

Foto: Guillermo Casas

Foto: Guillermo Casas

 

Entre foto y foto, de ensayo en ensayo y entre una y otra función, contesta al vuelo nuestro refrescante cuestionario veraniego, el actor Pablo Gómez-Pando, que visita el Festival protagonizando “HAMLET” de Shakespeare con Cía. Teatro Clásico de Sevilla y bajo la dirección escénica de Alfonso Zurro, que además firma la versión.

 

PREGUNTA – ¿Recuerdas tu primera vez en el Festival?

RESPUESTA – Vine por primera vez con El Buscón, hace tres años, creo. Recuerdo la enorme emoción que sentí al actuar en el Corral de Comedias, fue una experiencia maravillosa, me sentí en comunión con todos los actores que a lo largo del tiempo han pasado por ese espacio, tan importante en la historia del teatro español. Un privilegio. Antes de la función, mientras me preparaba, recuerdo la penumbra de la parte de abajo del escenario y el silencio antes de la entrada de público.

P.- En el Festival nos atrevemos a ser felices. Y tú, ¿a qué te atreves?

R.- A todo. Sobre todo en el teatro, no tengo reparos. Me atrevo a todo pero desde la humildad y buscando la cercanía hacia mí mismo.

P.- ¿Podrías definir tu personaje en tres palabras?

R.- Inteligencia dañina y maravillosa.

P.- ¿Podrías definir la pieza “Hamlet” o lo que para ti es su esencia?

R.- Un viaje hacia el espejo en el que se refleja uno mismo.

P.- ¿Cuál es tu estrofa o verso preferido de la función?

R.- “Qué admirable obra es el hombre”.

P.- Si tu personaje fuera un animal, ¿cuál sería? 

R.-  Un lince.

P.- ¿Si fuera un color?

R.- Una mezcla increíble de colores.

P.- ¿Una comida?

R.- Carne cruda.

P.- ¿Si fuera un árbol?

R.- Un castaño.

P.- ¿Has alquilado bicicleta en Almagro?

R.Pues no.

 

#Almagro38

 

Fotografía: Guillermo Casas

De vuelta a casa por Festival

 

Fotografía: Guillermo Casas

Fotografía: Guillermo Casas

Una de las frases más repetidas por mí estos días ha sido: “De vuelta a casa por festival”.

Esta afirmación encierra una gran verdad.

A  pesar de que me corra sangre  “almagre” por las venas vivo en Madrid y no puedo visitar mi ciudad todas las veces que quisiera.

Amo profundamente mi pueblo pero también es cierto que nunca podría vivir en él.  ¿Nunca? Bueno…. En Julio sí. Y el motivo es, sin duda, que Almagro acoge el Festival Internacional de Teatro Clásico. ¡Almagro el mes de Julio está VIVO!

¿Pero qué ocurre en Almagro el resto del año?

Desde pequeño, aprendí las diversas historias que encerraban sus calles, plazas, palacios, puertas y ventanas. Almagro es y será Historia en mayúsculas. Pasear por sus calles produce una sensación similar a la que se tiene cuando paseas por las galerías del museo del Prado, dejando que los sentidos se embriaguen de tanta belleza.

Imagínate que ese paseo por el Prado lo realizas a puerta cerrada, todo en calma, sin nadie que te vigile,  con la seguridad de que estás robándole al tiempo un momento único entre tú y el arte.  Ése es el sentimiento que te produce pasear por Almagro.

Ahora piensa que ese paseo lo repites día tras día desde agosto hasta junio y que por más plazas que recorras, por más calles que subas y bajes, el único eco de pasos que escuchas es el que tú mismo vas dejando al andar. El silencio que antes te relajaba ahora te produce un hormigueo incómodo que solamente se rompe con el idéntico saludo de dos vecinas que se cruzan por la calle, la llamada al camarero que está distraído viendo la televisión, el ladrido de un perro que corre tras un coche, el sonido de las campanas del ayuntamiento  o la melodía de una canción aprendida, generación tras generación, cantada por una niña ajena a la monotonía con la que va a crecer.

El Festival de Teatro, cual doctor Frankenstein, insufla a Almagro, en el mes de julio, de ese aliento vital último que se espera durante todo un año.  Las calles se engalanan gracias a  los vecinos que lustran sus casas, las plazas están repletas de niños jugando a ser mosqueteros y superhéroes, las terrazas de los bares rebosan nuevas ilusiones, cientos de ojos brillantes  intentan descifrar los enigmas que encierra su plaza mayor, los actores sienten estar en el oasis del verso, los turistas alocados intentan adueñarse de un trocito de sombra donde relajarse, los vecinos del pueblo hablan sobre las nuevas modas que traen los forasteros…en fin, todo renace, todas esas personas desprenden una luz singular que te obliga a mirarles fijamente, casi sin pestañear, por miedo a perderte ese momento mágico que se produce justo cuando confluyen arte y vida . ¿Nunca te has quedado absorto contemplando cómo una gota de agua se desliza por el cristal de la ventana un día de lluvia?  Esa belleza no existiría si tú no la contemplaras. Allá donde mires encuentras un rincón que antes te había pasado desapercibido. Todo son nuevos colores, nuevas imágenes, nuevos rostros, nuevos olores y, en fin, nueva vida.

Vida que pasaría desapercibida sin un espectador. El arte necesita de gente que lo pueda disfrutar, que lo pueda habitar. El arte no es inerte, el arte está vivo.

Almagro deja de ser una maqueta de las que se exponen en el museo nacional del teatro para convertirse en una ciudad latente de cultura, amor, belleza, gentes y vitalidad.

Por fin es Julio. “Vuelvo a casa por Festival”.

 

Félix Montero.

foto ZURRO

“IR CON HAMLET ES COMO IR AL GALOPE”

foto ZURRO

 

“LA CONTEMPORANEIDAD LA APORTA EL ESPECTADOR”

#Hamlet  #Alfonso Zurro  #Teatro Clásico de Sevilla #Almagro38. Un cóctel atractivísimo que a nadie dejará indiferente. Un estreno absoluto que nos ilusiona y conmueve. A tres días de enfrentarse por primera vez al público, con el escenario habitado de espejos, con las varas en tierra, los técnicos entregados al montaje y en el telar martillazos que parecen, desde lejos, campanadas medievales… charlamos entre butacas vacías, con Alfonso Zurro, que ha versionado el texto y lo dirige. En la Antigua Universidad Renacentista el tiempo queda sostenido en el aire. Por eso nosotros charlamos en bajito y a la espera de que  un caballo negro atraviese el espacio, al galope y sin respiro. ¿Será o no será, HAMLET?

POR BEATRIZ BERGAMÍN

 

PREGUNTA. – ¿Porqué HAMLET aquí y ahora?

RESPUESTA.- Sobretodo porque la compañía Teatro Clásico de Sevilla, que ya tiene muchos años de trayectoria, y cuyo objetivo fundamental es recuperar a los clásicos en Andalucía, desde hace mucho tiempo siente la necesidad de enfrentarse a un Shakespeare y ofrecérselo a los espectadores.

P.- ¿Pero porqué HAMLET y no otro título?

R.- El título lo pensamos entre todos, ellos dicen que fui yo quien lo eligió, pero yo no lo me recuerdo (risas).

P.- ¿Cual es su mirada hacia este HAMLET? ¿Se trata de una versión “pura” o más bien transformada, de la pieza de Shakespeare?

R.- Es muy pura. He dejado intacto el eje central del conflicto, solo he quitado lo externo. Al principio me planteé hacer un HAMLET más personal, cosa que nos pasa siempre a los dramaturgos cuando encaramos a Shakespeare, porque es tan grandioso que en él cabe todo. Se habló mucho de este tema y finalmente se decidió hacer un HAMLET muy HAMLET. Ya que hacemos un Shakespeare por primera vez y somos una compañía de teatro clásico – pensamos –  hagámoslo: clásico. Contiene una mirada personal, lógicamente, pero es una versión muy pura.

P.- ¿Esa mirada personal entonces, dónde se refleja? ¿En la puesta en escena, en el espacio que se recrea, en el tema, de los muchos que contiene HAMLET, que usted decide iluminar?

R.- HAMLET tiene tantas líneas, tantas posibilidades… yo he dejado prácticamente todas, pero quizá me haya interesado más por el tema de la ambición por el poder, que tiene Hamlet. Fundamentalmente he volcado mi mirada personal, en encontrar con Pablo Gómez-Pando, un Hamlet verdadero, de hoy en día, para que el espectador lo sienta como un amigo, con sus contradicciones, emociones, sus cambios inesperados. Un Hamlet real, cercano, que empatice con el espectador. En eso he profundizado muchísimo.

P.- ¿Y cómo es este amigo Hamlet que usted y Pablo han descubierto?

R.- Es pasional y su cabeza va muy rápido. Ir con Hamlet es como ir al galope, no puedes detenerte, ni recrearte, y si lo haces todo resulta artificioso.

P.- ¿La naturalidad, la verdad, está en saber y querer acompañarlo en ese galope?

R.- Sí, sentir las palabras, los cambios de ánimo, las emociones…todo lo que va pasando a través de él tiene que traspasarse al público e ir pasándole al mismo tiempo a Hamlet y al espectador.

P.- Ser o no ser. ¿Desde dónde hacer esta gran pregunta?

R.- Yo creo que el soliloquio del ser o ser, como todos los de HAMLET, fueron incorporados al texto después de haber sido escrita toda la pieza, una vez terminada. Si los cambias de lugar siguen funcionando igual.

P.- ¿Como si fueran paréntesis?

R.- Exacto, como pensamientos del personaje que no tienen continuidad ni progresión dramática. Ese concretamente nosotros lo hemos situado después de la muerte de Claudio, con lo cual Hamlet lo dice desde la culpa, con remordimiento y también en la duda de tomar o no tomar la decisión de suicidarse, cosa que está en el texto. Ser o no ser: desaparecer o no desaparecer.

P.- Aparecer o ser, desaparecer o no ser…serían también conceptos que tienen que ver con la sociedad en la que vivimos, en la que nos exponemos y nos transparentamos a través de las redes y al mismo tiempo nos ocultamos, dejamos de relacionarnos con los otros pero todos los otros nos miran. ¿Algo de todo esto hay en su HAMLET, rodeado de espejos, encerrado y reflejado, al tiempo?

R.- Hemos hablado mucho de ese tema, Curt Allen Wilmer – diseñador de la escenografía y el vestuario- y yo, al plantear el espacio. Empezamos con la idea del encerramiento de Hamlet, de su sensación de poder vivir dentro de una cáscara de nuez y ser el rey del universo. Por eso quisimos crear un espacio cerrado y lleno de espejos, un mundo propio y personal en el que al mismo tiempo Hamlet está aprisionado y siendo observado, vigilado, controlado. Como ocurre hoy en día, con todas esas cámaras que nos miran. Por eso este espacio hermético y al tiempo abierto o expuesto y controlado.

P.- ¿Un HAMLET clásico encerrado en un mundo contemporáneo, o al contrario?

R.- Yo no creo que haya teatro clásico y teatro contemporáneo, creo que hay teatro, sin más. Creo que la contemporaneidad de los espectáculos siempre la aporta el público. Es el ojo del espectador, que mira desde su presente, quien aporta lo contemporáneo, porque quiera o no quiera, no puede escapar de relacionar lo que está viendo en escena, con recuerdos, emociones o vivencias propias, o hechos o sucesos cercanos. Para mí lo contemporáneo es el espectador.

P.- ¿Un espectador activo, es decir, creativo?

R.- Sí, que pueda imaginar. El espectador ha de ser creativo, no es necesario darle todo hecho ni explicarle nada, el espectador imagina palacios, castillos… donde no los hay, y hace por sí solo la relación entre el teatro y la vida. El teatro es un espacio para la imaginación.

P.- No es necesaria demasiada imaginación para relacionar temas que preocupan a Hamlet, como la ambición, la corrupción, el poder, la virtud… con nuestra actualidad, ¿no cree?

R.- Claro, la corrupción de la que habla Hamlet no puede ser más contemporánea. “En estos tiempos de corrupción, la virtud tiene que pedir perdón al vicio”, dice Hamlet. No hay duda que esto le va a llegar a cualquier español hoy en día. Para mí es muy importante que la historia quede bien contada. Siempre me ha preocupado, como dramaturgo y como director, el hecho de que pensemos tanto en nosotros mismos y no mucho en el espectador, por eso pongo empeño en que la historia llegue bien al espectador, a pesar de la complejidad del texto. Pero al mismo tiempo es necesario que conserve toda la belleza de la palabra. Y hacer este ejercicio a través de la verdad, en la interpretación, con las acciones y las emociones de los actores.

P.- ¿Es ésta su necesidad más poderosa, el objetivo con el que dirige HAMLET?

R.- Si, y es la misma necesidad que tiene Teatro Clásico de Sevilla: hacer un HAMLET hermoso, claro, limpio, para los espectadores, por ellos, para ellos, hacer un Shakespeare con toda la sinceridad del mundo, con toda la verdad y toda la belleza posible.

P.- ¿Qué placer ha descubierto o le ha sorprendido en este viaje al lado de Hamlet?

R.- Que nunca terminas de comprenderlo, que es caleidoscópico, complejo, que resulta inabarcable, y que por eso mismo se ha representado tantas veces y seguiremos representándolo, siempre. Que por eso mismo es maravilloso y atrapa, tanto al creador como al espectador.

P.- El misterio…

R.- El misterio y el cuento.

 

El dramaturgo y director Alfonso Zurro (Salamanca 1953) desde hace más de 20 vinculado profesionalmente a Sevilla, ha colaborado con Teatro Clásico de Sevilla, compañía fundada hace 12 años por Juan Montilla y Noelia Díez, en cuatro producciones anteriores, además de HAMLET, siendo la más reciente La estrella de Sevilla. Director de prestigio internacional, dramaturgo y profesor, cuenta con más de 40 puestas en escena, tanto de textos propios, como versiones o piezas de grandes autores.

Guillermo Casas

La vuelta a Almagro 2015

Guillermo Casas

Fotografía: Guillermo Casas

“Quien monta en bici es mi amigo”

Gary Fisher

Al principio no quería depender de ella, creí que era innecesaria y que sólo sería una atadura. Pero con los adoquines y el calor no tuve opción y en cuanto llegué al pueblo me vi en medio de decenas de ellas y tuve que elegir una.

En el garaje de Manolo, un mecánico con muchos años encima y bicicletero eterno, me invita a pasar al templo de la bici. Eran tantas que no podía decidirme. Miles de lunares de colores repartidos por sus cuadros, distintas épocas, ruedas grandes y pequeñas, para niños, para señoras,  distintas todas, sillines de todo tipo, con y sin cesta, de paseo, de montaña, muchísimas diferentes y cada una con su personalidad.

De pronto la vi: ¡Esa! Ella será mi compañera de camino.

Lunares de colores atrevidos comenzaron a vestir las calles anunciando la llegada del Festival.

Ella ha sido testigo de cada una de las personas que día a día llegan ilusionadas a ser parte de esta fiesta del teatro.

Procuro dejarla donde pueda percatarse de cada persona que entra. Oye todo, ve todo. No puede disfrutar de las obras, pero esa es su labor: esperarme atenta para el siguiente recorrido, esperarme bajo los árboles de La Veleta junto al sonido del agua después de haber pasado mucho calor en ese tramo muy manchego entre la taquilla y La Veleta, esperarme junto al imponente muro de la Antigua Universidad Renacentista, para luego adentrarnos en el pequeño gran mundo de los niños en el Teatro Municipal, esperarme a pleno sol atada a la ventana de la taquilla mientras retiro invitaciones que luego llevaremos al espacio Miguel Narros donde podrá tomar un poco el fresco mientras me espera aparcada en el pradillo…por fin algo de sombra y de brisa natural, esperarme en la plaza a que cene algo rápido atada a su farola favorita (la que está frente al Corral de comedias) porque desde ahí se entera de todo lo que ocurre, gente charlando haciendo tiempo para su próxima aventura  teatral o esos niños que recorren la plaza jugando y riendo, y esperarme al final de cada función para volar juntas al siguiente espacio escénico y observar a otras gentes, oír otros comentarios, y a la salida enterarse de nuevas opiniones.

El público entra al teatro de una forma y cuando sale se ha modificado, más o menos, emocionado o pensativo, señoras recordando el texto que les sacó la risa del día y les movió hasta el peinado, ojos perdidos en el horizonte procesando el final de la obra, sonrisas de ilusión, algunos quieren repetir, otros muy clásicos quedan patidifusos  por alguna propuesta un poco moderna, otros con programa en mano ya quieren más teatro. Al finalizar la función, sin duda, cada uno ha cambiado y mi chica vestida de lunares es fiel testigo de ello.

Los primeros días detenemos la bici cada pocos metros para saludar a los que hace un año te vieron deambular por los mágicos pasadizos del pueblo.

Quieren saber cómo estás, qué ha sido de tu invierno, cómo fue el regreso a tu país, y siempre termina la conversación pidiendo un programa para ver lo que nos espera en esta nueva edición. Y es tanto el cariño y la ilusión de la gente del pueblo, que en un par de días sientes que llevas toda la vida en Almagro. Un efusivo “Adiós” con sonrisa grande incluida da pie para volver a la bici y seguir de camino por alguno de los atajos que te llevan, cual Alicia, a los diferentes espacios escénicos.

Vamos juntas, muy juntas deslizándonos veloces para fabricarnos brisa y engañar al calor. Y cuando me cruzo por las calles con alguna de sus primas coloridas,  saludo  al conductor o la conductora. Seguro que ellas comparten  algún código secreto con el que se desean buen día, o ánimo con el calor, o cruzarán simplemente una sonrisa…pues aunque no compartas el espacio de trabajo con ellos, sabes que son las bicis del Festival, por lo tanto somos compañeros de equipo. Luego te las encuentras aparcaditas en grupo: compañías, técnicos, sastras, acomodadores, voluntarios, los amigos de producción… y así vamos tiñendo el pueblo dando señal de que el Festival está ocurriendo, que cada uno junto a su compañera de ruta añade un hilo con el que va tejiendo  la magia para que el público pueda disfrutar cada una de las sorpresas que ofrece Almagro en festival.

Nuestras bicis, inseparables compañeras, que así como Don Quijote con Rocinante, viajaban por muchos caminos armando fantasías, nosotros y nuestras compañeras recorremos el pueblo construyendo realidades que por las noches se transformarán en ficción, en teatro, reviviendo cada noche los clásicos, venidos de diferentes partes del mundo, y transformando a una simple bicicleta en parte fundamental del decorado del pueblo en cada edición.

Al principio no quería depender de ella, ahora me declaro ciclista en Festival.

Javiera Guillén

foto Fernando Cayo

FERNANDO CAYO en: EL CUESTIONARIO más fresco de #Almagro38

foto Fernando Cayo

Contesta al vuelo nuestro refrescante cuestionario veraniego, el actor Fernando Cayo, que visita el Festival con “El Príncipe” de Maquiavelo por Cía. TALYCUAL Producciones. Con dramaturgia y dirección de Juan Carlos Rubio.

 

PREGUNTA – ¿Recuerdas tu primera vez en el Festival?

RESPUESTA – Vine con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con Peribáñez o el comendador de Ocaña dirigido por José Luis Alonso de Santos. Recuerdo especialmente los atardeceres y amaneceres de Almagro

P.- ¿Qué es lo que más te gusta del FITCA?

R.- Que es un dinamizador bestial del teatro clásico y también de la vida de Almagro. Es un ejemplo a seguir.

P.- En el Festival nos atrevemos a ser felices. Y tú, ¿a qué te atreves?

R.- A todo. Ponme un reto y me subo al caballo.

P.- ¿Podrías definir tu personaje en tres palabras?

R.- Dignidad. Cinismo. Frustración.

P.- ¿Podrías definir la función “El príncipe” en dos palabras?

R.- Intimidad y poder.

P.- ¿En qué te alejas tú, Fernando, o te diferencias, de Maquiavelo? ¿En qué sientes que te acercas más a él?

R.- Me alejo en la sabiduría política que tiene Maquiavelo, que yo desde luego no poseo. Me acerco en su energía por intentar encontrar un sitio en el mundo.

P.- ¿Cuál es tu estrofa o verso preferido de la función?

R.- “La naturaleza nos ha constituido de tal manera que podemos desearlo todo pero no podemos conseguirlo todo.

P.- Si tu personaje fuera un animal, ¿cuál sería?

R.- El zorro.

P.- ¿Si fuera un color?

R.- El azul.

P.- ¿Una comida?

R.- El caviar.

P.- ¿Si fuera un árbol?

R.- El roble.

P.- ¿Qué esperas o qué desearías que pasara, en la presentación en el Festival de “El príncipe”?

R.- Espero sentir la energía, el pálpito de los espectadores en el Corral de Comedias. Concentración, emoción y diversión.

P.- ¿Eres feliz?

R.- Mucho.

P.- ¿Has alquilado bicicleta en Almagro?

R.En ésta ocasión no me ha dado tiempo. Lo que sí he hecho mucho por aquí, cuando he estado más tiempo, es salir a correr.

 

#Almagro38