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ANDREA D` ODORICO: “¿JUBILARME? A MÍ SOLO ME JUBILARÁ LA VIDA”

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Andrea D`Odorico en el Festival de Almagro en 2010

  “¿Jubilarme? Yo no he entendido nunca muy bien esa palabra. Será porque soy italiano y a veces no entiendo muy bien el castellano, a pesar de que ya casi ni me acuerdo de mi país, pero esa palabra a mí no me dice nada bueno. Para mí jubilarme es morir. Así que a mí solo me jubilaría la vida. Y casi ni eso”. Esas fueron algunas de las últimas palabras que Andrea D `Odorico me dijo el pasado 26 de noviembre en la que posiblemente fuera su última entrevista concedida a la prensa. Como cada día se encontraba en su productora teatral “haciendo números”, como él decía, y “persiguiendo a los deudores”, pero sobre todo gestando un teatro en el que, ante todo, primaba la calidad, el riesgo y la belleza, cualidades artísticas para los que muy pocos estaban a su altura. Quizá porque Andrea D` Odorico ha sido el productor privado que más ha innovado, perseverado y peleado por ofrecer al espectador no solo el teatro más bello, sino también un teatro que los hiciera mejores personas. El maestro por excelencia de la escenografía teatral y uno de los productores más prestigiosos de este país, se encontraba de gira en Sevilla con la obra Así es, si así fue de la que era productor, la cual había aterrizado en el Teatro Lope de Vega en mitad de su gira, cuando sufrió un súbito ataque al corazón a los 72 años de edad. Andrea, como le llamaban sus amigos, el cual era admirado y querido por todos sus compañeros de profesión, falleció en el único lugar posible: en el teatro.

Cuando uno veía a Andrea D`O Dorico por primera vez, ese hombre elegante que medía dos metros de altura, cubría su cabeza rapada con sombrero y vestía su cuerpo robusto con trajes a medida, lo primero que le venía a la cabeza, irremediablemente, era la idea de un hombre fuerte. Pero en cuanto que intercambiabas unas palabras con él, o ni siquiera eso, tan solo una mirada, o quizá una sonrisa, o a veces era suficiente con un gesto, enseguida te dabas cuenta de que detrás de esa coraza se escondía una persona extremadamente sensible. Lo que estaba claro tanto en las distancias cortas como en la intimidad era que, ante todo, uno se encontraba ante un luchador. Ese fue el sino de su vida desde que se afincó en España, hace ya más de cuarenta años, convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las personalidades teatrales más importantes de las últimas décadas. Aunque nació en Udine en 1942 y se doctoró en Arquitectura por la Universidad de Venecia, pronto cambió el dibujo lineal por la creación teatral y se trasladó a Madrid, ciudad en el que ha vivido el grueso de su vida. Y en la que también ha dicho adiós a una vida entera dedicada al teatro.

En aquel Madrid de los últimos años del franquismo fue donde conoció a una persona sin la que su historia no se puede contar: el director escénico Miguel Narros, fallecido hace tan solo dos años, con el que firmó sus mejores trabajos. Con él fundó los imprescindibles Teatro Estable Castellano (TEC) y Teatro del Arte. Bajo la dirección de Narros y el diseño escenográfico de D’Odorico levantaron el telón algunas de las mejores producciones teatrales de las tablas hispanas, muchas de ellas obras que ya han pasado a la historia teatral de este país. En el año 2008, el creador italiano decidió continuar con su aventura en solitario. Fundó su propia productora, que llevaba su nombre, y dejó constancia de su trabajo más personal, atreviéndose incluso a debutar en la dirección escénica. Entre sus galardones obtenidos, ha sido premiado con el Goya, el Max, la Mellada de Oro al Mérito de las Bellas Artes, el Ceres y, cómo no, el Premio Corral de Comedias que le ostentó el Festival en el 2004 junto a Miguel Narros, entre otros muchos.

 

En esta última entrevista que mantuve con él en su productora teatral, Andrea D`O Dorico quiso dejar claro que el teatro nunca se va a extinguir porque siempre va a haber un creador y un espectador, pero también dejó constancia de que “a este gobierno, y me atrevería a decir que a casi ninguno, no le interesa lo más mínimo el teatro, porque el teatro debe, (aunque a veces no lo haga, sé de alguno que solo busca popularidad y dinero con él), mover conciencias, al menos el teatro que yo concibo. Ha llegado un momento en que yo produzco teatro por placer, o quizá por necesidad, ahora mismo no sabría decirte cuál de esas motivaciones me sacude más, pero te puedo asegurar que no por hacerme rico, porque en cada bolo estoy perdiendo dinero. El problema es que en este país, (tampoco en Italia, me temo), no se educa a la gente para vivir en la cultura, así que cada vez a menos gente le interesa las historias que contamos; aunque no por eso yo voy a dejar de seguir contándolas, pues siempre hay uno, en alguna butaca del teatro, al que le estás cambiando la vida. Yo creo para ese espectador”. Gracias por crear para todos nosotros, Andrea.

 

Daniel de Vicente   

3 thoughts on “ANDREA D` ODORICO: “¿JUBILARME? A MÍ SOLO ME JUBILARÁ LA VIDA”

  1. Fue una excelente persona, fuimos compañeros en Estudio Lamela, una etapa de su vida madrileña poco conocida. descanse en paz.

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