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Yendo y viniendo: Luís de Camões (1524-1580)

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El más grande de los poetas portugueses vivió una vida plagada de aventuras. Tras un breve paso por la Corte lusitana, emprendió la carrera militar. Algunos afirman que, animado por el sentimiento de desamor y amargura, quiso embarcarse en grandes empresas que le llevaran lejos de Lisboa. Estando destacado en la plaza de Ceuta perdió el ojo derecho. Consiguió permiso para embarcar hacia la India, donde luchó, sobrevivió a varios naufragios y regresó a Portugal con el manuscrito de su poema épico Os Lusiadas intacto bajo el brazo, donde además de publicarlo con destacable éxito, siguió escribiendo poemas y algunas obras dramáticas de tema mitológico.

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A propósito del Año Internacional de la Luz

“Lo que tú llamas sombra es la luz que no ves” – Henri Barbusse

Si tuviera que elegir una ciudad de luz, ésta sería, sin duda, Venecia.

Durante el día los rayos del sol deslumbran y te circundan a través del reflejo del mar, balanceando tus pasos entre la historia y la belleza.

Los canales te guían en un sinfín de posibilidades de colores que buscan su lugar en cualquier plaza, fachada o basílica. Tiziano, Tintoretto, Fortuny o Canaletto, se perdían por sus calles en busca de la inspiración en las luces y las sombras.

Cuenta la leyenda que los pescadores de Burano, una de las principales islas de Venecia, pintaban las fachadas de sus casas de colores vivos.

Así, en la lejanía del mar, cuando la bruma se extendía por toda la laguna, podían reconocer su hogar y su familia y aliviar, de esta manera, la soledad de sus días. Actualmente, Burano es una de las islas más conocidas y visitadas por

la belleza de sus casas.CASAS

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ENCUENTROS EN LA PRIMERA FASE, por Fernando J. López

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Fernando J. López y Quino Falero en el III Encuentro Intl. de Gestión Teatral_ Foto de Guillermo Casas.

El proceso creativo está lleno de momentos que, de un modo u otro, definen y alteran nuestra búsqueda. La invitación del Festival de Almagro a participar en los encuentros con gestores ha supuesto un punto de giro en ese camino que Quino Falero –como director- y y yo mismo –como autor y adaptador- llevábamos ya unos meses transitando juntos. Una invitación que nos permitía contar nuestro proyecto, por aquel entonces aún embrionario, a los representantes de diversos teatros internacionales, obligándonos así a definir aún más nuestras líneas y horizontes y, sobre todo, a buscar los puntos de conexión entre nuestra aventura, que verá la luz en 2016, y la sensibilidad de países tan diferentes como los que se congregaron durante esas mañanas en Almagro. El evento no solo era una opción de internacionalizar nuestra propuesta, sino –más aún- un aliciente para seguir avanzando en ella, permitiéndonos descubrir aristas que, hasta ese momento, seguían en incierta penumbra.

 

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María Gostynaska, Malgorzata Zak, Rocío Vidal y Fernando J. López_ Foto de Guillermo Casas.

La organización del acto –magnífica en su coordinación y en su ejecución- permitió que compartiéramos proyecto e inquietudes con quienes vinieron de Polonia, Francia, Inglaterra, Argentina, Colombia o Uruguay a escucharnos. Tanto a Quino como a mí nos resultó muy motivadora la reacción de cada uno de los gestores ante nuestro proyecto: resultaba alentador descubrir inesperados y múltiples puntos en común entre lo que nosotros pretendíamos contar y la visión que ellos defendían de lo que ha de ser el teatro clásico. El tiempo destinado a cada encuentro, limitado y rigurosamente cronometrado, obligaba a la concisión y daba lugar a un curioso baile de directores, actores  y dramaturgos que, de mesa en mesa, contábamos en qué andamos trabajando y cuál pretende ser nuestra aportación a ese inagotable legado que son los clásicos. Un baile que, además, nos dejó tiempo para compartir café, impresiones y alguna que otra terraza al sol de Almagro con compañeros de oficio y lucha en esta batalla siempre quijotesca de la cultura.

En eso residió lo mejor del evento, en su naturaleza de lugar de enlace e intercambio. Porque lo más valioso de la experiencia fue la posibilidad de compartir la visión de nuestros clásicos desde perspectivas tan diversas en lo lingüístico, en lo artístico y en lo emocional. Desde la experiencia de quienes llevan años programando a los autores y obras de nuestro repertorio áureo en países distintos al nuestro y la labor de quienes los estudiamos, trabajamos y revivimos en nuestro quehacer artístico y académico. Enriquecedora invitación que, entre sus efectos secundarios (o primarios), nos provocó unas irrefrenables ganas de seguir inventando y creando a partir de ese mundo universal que nos abre la literatura clásica. Un mundo que, como quedó claro en esos encuentros, no necesita más intérprete ni traducción que nuestra común –y humana- sensibilidad.

Fernando J. López

 

 

MUCHAS CALLES EN GRIS

De calles, encuentros y colchones

MUCHAS CALLES EN GRIS

Es verdad. La vida y, concretamente, la compra de un colchón te lleva por caminos inescrutable. Te obliga a dejar atrás la periferia de tu ciudad, en la que tu todavía te mueves con cierta solvencia para adentrarte, volante en mano, en territorios donde los barrios dormitorio han crecido hasta  envolver un polígono industrial.  Espacios tan desconocidos que ni siquiera el GPS es capaz de ubicar con exactitud el punto en que estás o al que vas. Es entonces cuando, con la cabeza por fuera de la ventanilla, intentas dar caza a alguno de los escasos transeúntes. Preguntas y te esfuerzas por memorizar las únicas indicaciones con las que puedes contar para llegar a tu destino:

“Lo mejor es que siga recto y que coja la siguiente a la derecha, que es la calle S, luego siga de nuevo derecho hasta salir a la calle C y luego la primera no, la segunda es la calle F y nada, como a cincuenta metros está la fábrica de colchones que busca”. Mientras tratas de retener: “recto, a la derecha, a la derecha y luego recto”; otro pensamiento se cuela de por medio: “si el nombre de las calles refleja la manera de ver el mundo de aquellos que les han dado el nombre, ¿dónde tendrían la cabeza los que pusieron éstos?, ¿y qué trataban decir o hacer?, ¿qué sentido tenía?”

Hasta ese momento había alimentado la certeza de que algo tan cotidiano como los nombres de las calles nunca son azarosos. Siempre tuve presente un caso concreto de una calle que podría estar en Alcalá de Henares, en Sevilla o en El Toboso; pero estaba en una ciudad tan remota para nuestros ojos peninsulares como Montevideo. Allí, en un barrio donde coinciden las grandes avenidas con las tranquilas calles de pequeñas casas residenciales donde la vida pasa a la sombra de los paraísos y los fresnos, encontramos nombre como “Dulcinea”, “La Galatea”, “Sancho” o “Don Quijote”; palabras que los residentes de estas calles escriben una y otra vez en formularios y solicitudes y repiten en innumerables ocasiones al fontanero, al antenista, al compañero de curso, o a los primos que vienen de paso después de años. Palabras que se repiten y ya sólo son sonidos más o menos fáciles de transmitir por teléfono al operador que no nos oye:

“- Calle de la galatea

– ¿Cómo ha dicho?, ¿la gata… lea?”.

Pero nos consta que para algunos residentes la curiosidad puede más que la rutina. A estos residentes les da por buscar y averiguan que La Galatea es una obra de Miguel de Cervantes, el escritor del Quijote y se pregunta ¿qué se puede escribir después de cinco años y medio de reclusión en Argel? Y es que el gran descubrimiento que nos ofrecen los clásicos tendrá que ser desvelado por cada uno de los residentes. A través de la lectura, cada uno hará su propio hallazgo. Podrán ser las palabras de amor. Es posible que sientan en las páginas de La Galatea el idealismo drástico de su autor y cómo las historias de amor de su obra suceden en un mundo perfecto. En un mundo como debe ser. O pueden sentirse identificados con el espíritu independiente de su protagonista femenina. Puede ser que algunos hagan suyo el rechazo al yugo amoroso de Galatea. Cada uno de los residentes que se acerquen a la obra hará propio y absorberá para sí un aspecto distinto, da igual que sea un residente de una calle de Alcalá de Henares, de Sevilla, de El Toboso o de Montevideo, cualquiera puede encontrarse con un clásico, siempre y cuando no vivas en la calle F.

 

Elena Mª Sánchez

 

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“Practicamos la belleza y la belleza es útil y necesaria”

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Vicente Fuentes, maestro de la voz y de la palabra, maestro del alma de tantos y tantos afortunados actores españoles. Maestro de la música del verbo, ha sido este año nuestro homenajeado en la 38º edición del Festival internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Pero además, Vicente Fuentes, como viene haciendo desde hace seis años, ha impartido sus clases magistrales durante los cuatro días (23 – 26 julio) que se ha desarrollado el Taller para profesionales: El camino del verso. Esta vez acompañado de Tirso y Calderón, ha hecho renacer la poesía de las palabras y con su generosidad innata ha despertado en sus 17 alumnos la necesidad de seguir leyendo, trabajando, investigando y defendiendo nuestro más preciado tesoro: nuestros clásicos.

Para el BLOG del Festival, hemos querido rescatar algunos pensamientos esenciales de este maestro de la voz y la palabra.
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PREGUNTA – ¿Cuáles son sus impresiones respecto al Taller que acaba de impartir este año en el marco de la 38 Edición del Festival?

RESPUESTA – Después de seis años impartiendo este taller – y no es por azar – me ha sorprendido positivamente que este año todos los alumnos hayan leído las cuatro obras propuestas; habían “arado en la era”. El trabajo ha sido más fluido y más inteligente. Además hemos hablado muchísimos de los clásicos y sobretodo les he animado a seguir trabajando y leyendo a los clásicos, porque es la manera de conformar nuestras vidas, de tener mejores actitudes, porque en los clásicos están las verdades eternas.

Leer a los clásicos sirve para tener mejores actitudes. En los clásicos están las verdades eternas”

P.- ¿Cómo podemos concienciar a la sociedad, a los políticos, a los espectadores… de la importancia de nuestros clásicos y conseguir ponerlos en el sitio que debieran estar?

R.- Yo creo que tenemos un problema de ignorancia. Yo mismo aprendí más de nuestros clásicos después de haber profundizado en Shakespeare en Inglaterra y en Moliere en Francia. Me di cuenta que Shakespeare vertebra la sociedad inglesa, mientras que nuestra sociedad no está vertebrada por nuestros clásicos. Los hemos denostado, nosotros, el ciudadano de a pie, las universidades y las escuelas.

P.- Ciertamente es una responsabilidad que tenemos los que nos dedicamos a las artes escénicas, pero ¿qué hacen las instituciones públicas y cuál es su responsabilidad?

R.- Cada uno desde su pequeño o gran rincón, tiene que trabajar sobre ello. Por ejemplo  la Joven Compañía en la CNTC creada por Eduardo Vasco, nació con vocación pedagógica. Cuando tengamos nuevos espectadores suficientes, respetaremos más a nuestros clásicos. En este sentido, el proyecto “El camino del verso” es una manera de incitar a nuestros actores a la lectura y al estudio de los clásicos. Esta conciencia tiene que empezar en la escuela. La Royal Shakespeare nació hace 68 años con esta intención pedagógica y ahora tienen un departamento de más de veinte personas dedicadas a hacer de la palabra de sus clásicos una lengua viva, a que Shakespeare esté vivo. Tras 68 de trabajo, han creado espectadores de 0 a 90 años. Es laborioso. La sociedad inglesa no existiría sin Shakespeare, al igual que Almagro no existiría sin el Festival Internacional de Teatro Clásico, que ya es algo que lo vertebra. Eso es lo que hay que hacer.

P.- Asentar las bases, trabajar…

R.- Y luchar por ello con ahínco, con pasión, con generosidad. Porque estudiar nuestros clásicos y representarlos es valorar nuestra lengua.

“Estudiar nuestros clásicos y representarlos es valorar nuestra lengua”

P.- Y recuperar nuestros valores poéticos, éticos, morales…

R.- Y eternos. Valorar la poesía. Porque nuestros clásicos no son escritores, son poetas y hablan de las motivaciones del alma, Estudiar la lengua es hablar de mi cuerpo. Yo no soy nadie sin mi lengua.

P.- ¿Perder a los clásicos es perder nuestra identidad?

R.- Sí, porque la lengua propia es el corazón de cada uno de nosotros. Cuando yo trabajo a los clásicos trabajo la poesía. La poesía sirve para ver, conocer, entender aquello que no nos da ni está en el habla cotidiana. Practicamos belleza y la belleza es útil y necesaria.

“La poesía sirve para ver aquello que no está en el habla cotidiana”

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P.- Cuan necesaria es la labor que usted hace respecto a la voz y al estudio del verso, de la palabra, de nuestros clásicos y sin embargo, al parecer, cuándo Natalia Menéndez lo llamó anunciándole que era usted la persona elegida por unanimidad por la Fundación para ser homenajeado, ¿se sorprendió?

R.- Bueno, pensé, ¿por qué yo? La verdad es que he tenido oportunidad de reflexionar. He llegado a aceptar la importancia de la labor que hago y la hago como ciudadano, con vocación. Creo que estamos deslenguados, aunque también creo que hemos crecido y evolucionado en el estudio de la palabra. Nos hemos visto en la necesidad de preservar nuestra lengua escénica, la lengua artística. Porque el teatro es poesía y la voz se educa. Tenemos la obligación de hacer hablar a la lengua, desde hoy, con las estructuras de ayer pero en presente y con la energía de hoy. La palabra lleva a los estados de ánimo, por eso hay que hablar desde hoy, para poder escuchar el pensamiento del personaje y por tanto del escritor, y con la palabra del Siglo de Oro.

“Tenemos la obligación de hacer hablar a la lengua”

FOT vICENTE LEYENDO DE ESPALDAS

 

TEXTO: BEATRIZ BERGAMÍN                         FOTOS: GUILLERMO CASAS

 

Vicente Fuentes. Es Doctor por la Universidad de Alcalá en Teoría, Historia y Práctica del Teatro, dentro del Departamento de Filología. Catedrático Emérito de la RESAD, Departamento de Voz y Lenguaje, y Asesor de Verso de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Forma parte del Laboratorio de la CNTC para la formación de los jóvenes actores de La Joven Cía.
En 1975 es becado por la Fundación Juan March para ampliar estudios teatrales en Inglaterra. En Londres investiga con el profesor Roy Hart y redacta su trabajo La Voz Humana u Objetiva. Completa su formación teatral en Stratford con Cicely Berry, directora vocal de la Royal Shakespeare Company.
Es miembro fundador del Roy Hart International Center, Francia. Participa en las producciones más importantes de este Grupo de investigación, y desarrolla el trabajo de la voz humana según el método del maestro Roy Hart.
En 1987 asiste a los cursos de patología vocal impartidos por el foniatra, el profesor Guy Cornut, de la Universidad de Lyon: investiga los comportamientos laríngeos de ciertos sonidos multifónicos.
En 1990 regresa al quehacer teatral español, y desde esta fecha forma parte de la RESAD.
Maestro en muchas actividades de la formación de LA ABADIA. Asimismo podemos destacar la reciente colaboración en el programa Cómicos de la Lengua (2015) de la Real Academia Española, dirigido por José Luis Gómez.
Colabora con la Compañía Nao D’amores donde desarrolla una importante labor investigadora y formativa en el contexto del teatro prebarroco.
Profesor invitado en los cursos de Anatomía para la Voz y Movimiento en el Centro Anatomie pour le mouvement dirigido por Blandine Calais-Germain (Francia).
Ha traducido y adaptado al castellano para la Editorial Alba el libro La voz y el Actor de Cicely Berry, y Texto en Acción, de la misma autora para la editorial Fundamentos. Prepara su manual en tres tomos La Voz en Vivo para la Editorial Fundamentos.
Creador y director del Centro de Investigación de la Voz, Palabra y Verso (fuentesdelavoz.com) en Salamanca.
Asiduo colaborador de El camino del verso del Festival de Almagro. Seminario dedicado a los actores profesionales que viene desarrollando desde hace seis años en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

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“IR CON HAMLET ES COMO IR AL GALOPE”

foto ZURRO

 

“LA CONTEMPORANEIDAD LA APORTA EL ESPECTADOR”

#Hamlet  #Alfonso Zurro  #Teatro Clásico de Sevilla #Almagro38. Un cóctel atractivísimo que a nadie dejará indiferente. Un estreno absoluto que nos ilusiona y conmueve. A tres días de enfrentarse por primera vez al público, con el escenario habitado de espejos, con las varas en tierra, los técnicos entregados al montaje y en el telar martillazos que parecen, desde lejos, campanadas medievales… charlamos entre butacas vacías, con Alfonso Zurro, que ha versionado el texto y lo dirige. En la Antigua Universidad Renacentista el tiempo queda sostenido en el aire. Por eso nosotros charlamos en bajito y a la espera de que  un caballo negro atraviese el espacio, al galope y sin respiro. ¿Será o no será, HAMLET?

POR BEATRIZ BERGAMÍN

 

PREGUNTA. – ¿Porqué HAMLET aquí y ahora?

RESPUESTA.- Sobretodo porque la compañía Teatro Clásico de Sevilla, que ya tiene muchos años de trayectoria, y cuyo objetivo fundamental es recuperar a los clásicos en Andalucía, desde hace mucho tiempo siente la necesidad de enfrentarse a un Shakespeare y ofrecérselo a los espectadores.

P.- ¿Pero porqué HAMLET y no otro título?

R.- El título lo pensamos entre todos, ellos dicen que fui yo quien lo eligió, pero yo no lo me recuerdo (risas).

P.- ¿Cual es su mirada hacia este HAMLET? ¿Se trata de una versión “pura” o más bien transformada, de la pieza de Shakespeare?

R.- Es muy pura. He dejado intacto el eje central del conflicto, solo he quitado lo externo. Al principio me planteé hacer un HAMLET más personal, cosa que nos pasa siempre a los dramaturgos cuando encaramos a Shakespeare, porque es tan grandioso que en él cabe todo. Se habló mucho de este tema y finalmente se decidió hacer un HAMLET muy HAMLET. Ya que hacemos un Shakespeare por primera vez y somos una compañía de teatro clásico – pensamos –  hagámoslo: clásico. Contiene una mirada personal, lógicamente, pero es una versión muy pura.

P.- ¿Esa mirada personal entonces, dónde se refleja? ¿En la puesta en escena, en el espacio que se recrea, en el tema, de los muchos que contiene HAMLET, que usted decide iluminar?

R.- HAMLET tiene tantas líneas, tantas posibilidades… yo he dejado prácticamente todas, pero quizá me haya interesado más por el tema de la ambición por el poder, que tiene Hamlet. Fundamentalmente he volcado mi mirada personal, en encontrar con Pablo Gómez-Pando, un Hamlet verdadero, de hoy en día, para que el espectador lo sienta como un amigo, con sus contradicciones, emociones, sus cambios inesperados. Un Hamlet real, cercano, que empatice con el espectador. En eso he profundizado muchísimo.

P.- ¿Y cómo es este amigo Hamlet que usted y Pablo han descubierto?

R.- Es pasional y su cabeza va muy rápido. Ir con Hamlet es como ir al galope, no puedes detenerte, ni recrearte, y si lo haces todo resulta artificioso.

P.- ¿La naturalidad, la verdad, está en saber y querer acompañarlo en ese galope?

R.- Sí, sentir las palabras, los cambios de ánimo, las emociones…todo lo que va pasando a través de él tiene que traspasarse al público e ir pasándole al mismo tiempo a Hamlet y al espectador.

P.- Ser o no ser. ¿Desde dónde hacer esta gran pregunta?

R.- Yo creo que el soliloquio del ser o ser, como todos los de HAMLET, fueron incorporados al texto después de haber sido escrita toda la pieza, una vez terminada. Si los cambias de lugar siguen funcionando igual.

P.- ¿Como si fueran paréntesis?

R.- Exacto, como pensamientos del personaje que no tienen continuidad ni progresión dramática. Ese concretamente nosotros lo hemos situado después de la muerte de Claudio, con lo cual Hamlet lo dice desde la culpa, con remordimiento y también en la duda de tomar o no tomar la decisión de suicidarse, cosa que está en el texto. Ser o no ser: desaparecer o no desaparecer.

P.- Aparecer o ser, desaparecer o no ser…serían también conceptos que tienen que ver con la sociedad en la que vivimos, en la que nos exponemos y nos transparentamos a través de las redes y al mismo tiempo nos ocultamos, dejamos de relacionarnos con los otros pero todos los otros nos miran. ¿Algo de todo esto hay en su HAMLET, rodeado de espejos, encerrado y reflejado, al tiempo?

R.- Hemos hablado mucho de ese tema, Curt Allen Wilmer – diseñador de la escenografía y el vestuario- y yo, al plantear el espacio. Empezamos con la idea del encerramiento de Hamlet, de su sensación de poder vivir dentro de una cáscara de nuez y ser el rey del universo. Por eso quisimos crear un espacio cerrado y lleno de espejos, un mundo propio y personal en el que al mismo tiempo Hamlet está aprisionado y siendo observado, vigilado, controlado. Como ocurre hoy en día, con todas esas cámaras que nos miran. Por eso este espacio hermético y al tiempo abierto o expuesto y controlado.

P.- ¿Un HAMLET clásico encerrado en un mundo contemporáneo, o al contrario?

R.- Yo no creo que haya teatro clásico y teatro contemporáneo, creo que hay teatro, sin más. Creo que la contemporaneidad de los espectáculos siempre la aporta el público. Es el ojo del espectador, que mira desde su presente, quien aporta lo contemporáneo, porque quiera o no quiera, no puede escapar de relacionar lo que está viendo en escena, con recuerdos, emociones o vivencias propias, o hechos o sucesos cercanos. Para mí lo contemporáneo es el espectador.

P.- ¿Un espectador activo, es decir, creativo?

R.- Sí, que pueda imaginar. El espectador ha de ser creativo, no es necesario darle todo hecho ni explicarle nada, el espectador imagina palacios, castillos… donde no los hay, y hace por sí solo la relación entre el teatro y la vida. El teatro es un espacio para la imaginación.

P.- No es necesaria demasiada imaginación para relacionar temas que preocupan a Hamlet, como la ambición, la corrupción, el poder, la virtud… con nuestra actualidad, ¿no cree?

R.- Claro, la corrupción de la que habla Hamlet no puede ser más contemporánea. “En estos tiempos de corrupción, la virtud tiene que pedir perdón al vicio”, dice Hamlet. No hay duda que esto le va a llegar a cualquier español hoy en día. Para mí es muy importante que la historia quede bien contada. Siempre me ha preocupado, como dramaturgo y como director, el hecho de que pensemos tanto en nosotros mismos y no mucho en el espectador, por eso pongo empeño en que la historia llegue bien al espectador, a pesar de la complejidad del texto. Pero al mismo tiempo es necesario que conserve toda la belleza de la palabra. Y hacer este ejercicio a través de la verdad, en la interpretación, con las acciones y las emociones de los actores.

P.- ¿Es ésta su necesidad más poderosa, el objetivo con el que dirige HAMLET?

R.- Si, y es la misma necesidad que tiene Teatro Clásico de Sevilla: hacer un HAMLET hermoso, claro, limpio, para los espectadores, por ellos, para ellos, hacer un Shakespeare con toda la sinceridad del mundo, con toda la verdad y toda la belleza posible.

P.- ¿Qué placer ha descubierto o le ha sorprendido en este viaje al lado de Hamlet?

R.- Que nunca terminas de comprenderlo, que es caleidoscópico, complejo, que resulta inabarcable, y que por eso mismo se ha representado tantas veces y seguiremos representándolo, siempre. Que por eso mismo es maravilloso y atrapa, tanto al creador como al espectador.

P.- El misterio…

R.- El misterio y el cuento.

 

El dramaturgo y director Alfonso Zurro (Salamanca 1953) desde hace más de 20 vinculado profesionalmente a Sevilla, ha colaborado con Teatro Clásico de Sevilla, compañía fundada hace 12 años por Juan Montilla y Noelia Díez, en cuatro producciones anteriores, además de HAMLET, siendo la más reciente La estrella de Sevilla. Director de prestigio internacional, dramaturgo y profesor, cuenta con más de 40 puestas en escena, tanto de textos propios, como versiones o piezas de grandes autores.

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CARMEN CORTÉS O LA EXPRESIÓN DEL ALMA

FOTO CARMEN GRANDE

LA GITANILLA DE MIGUEL DE CERVANTES

Creadora personalísima, dulce y furiosa, gitana de Barcelona con raíces andaluzas y con medio Mundo o más, bailado y respirado con el hálito de la danza flamenca pegado a los brazos, a los pies, al pelo, al sueño. Valiente. Sobria. Frágil. Elegante. Sensible. Poderosa. Moderna. Incansable trabajadora del arte que volando el cuerpo remueve el alma y despierta al duende. Independiente. Inquieta. Innovadora. La bailaora y coreógrafa Carmen Cortés (Barcelona, 1958) viene pisando fuerte el escenario de La Antigua Universidad Renacentista. Llega de la mano de Cervantes y con la Compañía de Danza Flamenca que ella misma y el compositor y concertista Gerardo Núñez, crearon hace casi 28 años, que se dice pronto, pero se vive despacio, si a lo que uno se dedica es al compromiso con el arte y a su entrega generosa, no siempre fácil y no siempre respaldada. Toda una vida profundizando en las raíces flamencas y atenta a otras percepciones y estéticas contemporáneas, dándole tersura de presente con bellísima honestidad.

Carmen Cortés ha entrado en la piel, en las sutilezas, en el rugido y en el silencio, en la gracia y en el pensamiento crítico, en la musicalidad de la asombrosa palabra de Cervantes y en la historia que novela ejemplarmente, transformándose ella misma y traspasándose, de uno de los personajes más inteligentes y sabrosos de los muchos inventados para sus Novelas Ejemplares. Interpreta a una gitana de nombre Preciosa, heroína de La Gitanilla, una pieza escrita en 1613, en plena madurez creadora del insigne autor, una novela que se hace espejo del pueblo gitano, del que mal y poco se ha hablado y se habla, en la literatura española, con honrosas excepciones, como la de Miguel Delibes en El Camino, o la reciente novela de Ildefonso Falcones – La reina descalza (2013) –. Y también La vida a palos del escritor y poeta Pedro Atienza, que en homenaje póstumo a su autor ha sido presentada en abril 2015 en el Teatro Cervantes de Alcalá de Henares. Y como no, y con todo el amor poético contenido, El Romancero Gitano de Federico García Lorca, para el que los gitanos eran, son, espíritus libres, creadores de el duende, el arte y la fuerza de la vida.

 

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Carmen Cortés deslumbra y apasiona, sobrecoge y sorprende, encarnando con gracia y misterio a esta gitanilla de oscuro origen, robada hacia una vida distinta de la que podría haber tenido, tan bella, tan ancestralmente sabia y tan segura de sí misma. Una mujer que además resulta ser, incluso reivindicativa (…) Si las almas son iguales / podrá la de un labrador / igualarse por valor / con las que son imperiales (…). Una criatura Preciosa, artista de pies a cabeza, consciente desde niña de que su mayor fortuna, su caudal fecundo, es su inmenso talento. Capaz de conseguir que ese hombre perteneciente a la nobleza que de ella se enamora perdidamente, cambie su identidad y sus costumbres, haciéndose pasar durante dos años por un gitano y conociendo así, de verdad, desde dentro y sin prejuicios, el mundo, las costumbres, el arte, la fe, las raíces, la alegría y la rabia, de un pueblo desconocido y libre, como lo fue en el siglo XVII y que en parte lo sigue siendo en nuestro tiempo: el pueblo gitano. Porque también en el Siglo de Oro ellos eran “los otros”. De ahí que sea tan admirable la luz que Cervantes dona a este pueblo “misterioso”, en parte nómada, practicante de adivinación, exótico desde su hipotético origen en el norte de la India y dotado especialmente para la danza y la música como expresión del alma. Una comunidad etnocéntrica que jamás se sometió, como hicieron moriscos y judíos, y que un siglo después de que posara sobre ellos esta mirada alucinada y pícara Don Miguel de Cervantes, fueron perseguidos y masivamente encarcelados, separados hombres de mujeres para impedir su reproducción, y castigados crudamente en una gran redada dictada por el Marques de la Ensenada y auspiciada por el Rey Fernando VI, que sin embargo y debido entre otras cosas a su idiosincrasia nómada, no pudo con ellos. En esta novela cervantina, piedra preciosa del XVII que Carmen Cortés y su compañía traen a Almagro, en este cuento fantástico de Cervantes, fábula de final feliz, está el ansia de libertad y la alegría de los gitanos, está el sexo y la importancia de la virginidad, el amor, la poesía, el dinero, y sobre todo, el arte, como el tesoro más personal e irrenunciable y como camino hacia la propia realización personal.

De ésta La Gitanilla y de la palabra de Cervantes, se ha impregnado Carmen Cortés hasta la medula. Arrastrada a ser Preciosa tal y como la describe el autor (…) Salió la tal Preciosa la más única bailaora que se hallaba en todo el gitanismo y la más hermosa y discreta (…). Y fiel a esa fascinación por la mejor literatura universal, que viene sintiendo desde casi el inicio de su carrera, bailando con hondura las palabras y emociones, las circunstancias dadas y las temperaturas propuestas por los poetas, hasta los silencios, o sobre todo los silencios, de escritores a los que se ha entregado poco a poco y de uno en uno, con osadía, como Oscar Wilde, José Bergamín, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Fernando de Rojas, Luis Rius o Vicente Alexandre y por supuesto y como no, Federico García Lorca, del que Carmen es y ha sido, todas las mujeres. Porque de la palabra brota, para Carmen Cortés, la fuerza de la inspiración, e ilumina su danza, como ella misma dice… perseguida desde niña por la poesía, por la danza, por el flamenco.

Disfruten en vivo y de verdad, de esos ojos negros incandescentes, perdidos y reencontrados hacia dentro, por dentro hundidos y por fuera escapando de una gasa blanca arrebatada que los viste y sobrevuela. Entren en ellos, bailen con ellos, disfruten de la alegría de ver en escena a esta maestra de la danza flamenca, junto a su elenco excepcional, un cuerpo de baile de diez artistas, dos cantaores, tres cantaoras, dos guitarristas, dos percusionistas, un violín y la dirección musical de Gerardo Núñez, juntados en un todo irresistible que dirige con aliento cervantino y duende gitano, el intérprete y director de escena José Maya, con experiencia en la dirección de textos de Lope, Calderón y Shakespeare, entre otros.

La danza regresa al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en su 38ª Edición, con La Gitanilla de Cervantes y con Salpuri-Unravel de la Cía. Jin – han Choi de República de Corea, que podrá verse el 25 de julio en Patio de Fúcares. Felices por esta reincorporación tan deseada, confiamos plenamente en que saldrá, por la muerta grande. Ojalá.                                                                                                                 

 

 

Beatriz Bergamín

 

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ANDRÉS EGIDO: “SHAKESPEARE TAMBIÉN INVITA AL HUMOR MÁS ABSURDO”

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Un año más, y ya van cinco, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro lanza su quinto certamen Diséñanos para que cualquier creador pueda diseñar la camiseta oficial del Festival. El año pasado el ganador fue Andrés Egido Mascuñana, un manchego de veintisiete años que supo combinar las tragedias de Shakespeare con el humor absurdo, ganando de esta manera la IV edición de un certamen que ahora vuelve a abrir su V convocatoria hasta el próximo 10 de mayo. Varios meses después hemos hablado con Egido sobre su experiencia como diseñador de la camiseta oficial del Festival de Almagro.

 

1) ¿Cómo una persona que se dedica a la Ingeniería Industrial termina diseñando una camiseta?

Bueno, estudié Ingeniería Industrial y me dediqué a ello durante dos años pero, actualmente, me dedico a la Publicidad, que sí que es un sector más relacionado con el tema de las ideas y el diseño.

2) ¿Era la primera vez que diseñabas una camiseta o sientes predilección por el diseño o el dibujo?

Antes de dejar la Ingeniería por la Publicidad ya había hecho mis pinitos en el diseño de camisetas. Lo típico: para alguna fiesta, despedida…

3) ¿Qué es lo que te llevó a que te presentaras al Certamen?

Llevo asistiendo al Festival los últimos cuatro años y nunca me había dado cuenta de que había un certamen de diseño hasta el año pasado. Como me encanta el Festival y ahora me dedico a este tema, pensé que le tenía que dar una oportunidad.

4) ¿Cómo se te ocurrió mezclar las tragedias de Shakespeare con el humor absurdo?

El humor es lo que más vende y, además, yo tengo predilección por eso. Una vez que encontré un concepto que me gustaba (“Hay cosas que es mejor escuchar en persona”) y conociendo un poco los auténticos dramas que suele haber en las obras de teatro, llegar ahí fue muy natural.

5) ¿Crees que Shakespeare también puede invitar al humor?

Por supuesto, casi todo te puede llevar al humor.

6) ¿Tuviste enseguida la idea o la trabajasteis durante un tiempo?

Tuve que trabajar algún tiempo, no solo para tener la idea. Pensé bastantes titulares, había que seleccionar los que más posibilidades tuvieran y después ver que opción de diseño le iba mejor a esta idea, considerando el formato.

7) ¿Qué te supuso ganar el Certamen Diséñanos?

Fue divertido. La gente del Festival me trató muy, muy bien y pude conocer a muy buena gente entre los voluntarios del Festival. Además, ver que las camisetas estaban funcionando bien fue un subidón. La verdad es que me lo pasé genial.

8) ¿Qué le dirías a futuros concursantes para que se animaran a participar?

¡Que merece la pena totalmente!

¿10) Volverías a participar?

Si tengo alguna idea que merezca la pena, sin duda.

 

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¿Te gustaría participar en el V Certamen Diséñanos? Consulta toda la información pinchando aquí.

 

Daniel de Vicente