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Denis Rafter: “El teatro es la manera de explicar la verdad con la mentira y no fingir que la mentira es la verdad.”

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Portada “Hamlet y el actor, en busca del personaje”

Pedro de Urdemalas, el amable pícaro protagonista de la desconocida obra de Cervantes, llegará a Almagro del 28 al 31 de julio de la mano de Denis Rafter y la Joven Compañía de Teatro Clásico. Hablamos con su director de cómo se ha enfrentado a esta obra y de todo lo que nos sigue aportando Cervantes a día de hoy.

-Has trabajado anteriormente con textos de Shakespeare. En un año en el que se realizan diversos homenajes a ambos autores, ¿qué diferencias has encontrado entre adaptar al inglés y a Cervantes?
Antes de hablar de las diferencias entre Shakespeare y Cervantes me gustaría destacar lo que tienen en común: un gran conocimiento del comportamiento del ser humano, virtud que explica que sean tan universales. No obstante, hay diferencias importantes. La estructura dramática en Pedro de Urdemalas es mucho más caótica que cualquier comedia de Shakespeare. No lo digo como una crítica, pues como director esto es un reto que presenta muchas oportunidades para el juego cómico. Puedo imaginar a Cervantes escribiendo sus ideas en la plaza del pueblo, mientras que Shakespeare se inspiraba en las calles de Londres y con su compañía Los Hombres del Rey. Creo que el trabajo de Cervantes fue mucho más solitario.
– Has trabajado con la Joven Compañía de Teatro Clásico, ¿cómo ha sido tu relación con estos actores? ¿Qué visión aporta un actor joven a un clásico como Pedro de Urdemalas?
Llevo casi 50 años en España trabajando en el teatro a todos los niveles, y con actores y actrices de diversos estilos y actitudes. La Joven Compañía es una nueva  generación y noto algo diferente en ellos. No estoy hablando de talento sino de actitud. Tienen más ganas de jugar, son menos comprometidos con el método de Stanislavski pero más espontáneos y más seguros de sí mismos. Esta Joven Compañía me ha hecho sentir tan joven como ellos.
-Pedro de Urdemalas es una de las obras menos conocidas de Cervantes ¿qué se va a encontrar el público cuando vaya a verla?
La obra no es nada fácil de montar, por eso ha sido representado pocas veces. He tenido que entrar en la cabeza de Cervantes e ir a la España de finales del siglo XVI. Después tuve que volver a nuestro tiempo actual y trasladar la comedia, el juego dramático y los personajes al mundo de hoy. En esencia el ser humano cambia poco. Amamos con el mismo fervor que hace siglos;  somos tan estúpidos, tan nobles y tan dignos como antes.
Lo que el público va a ver es una obra de Cervantes fiel a Cervantes, interpretado con ganas, talento y mucha alegría por  una nueva generación de actores de este país. Se encontrará muchas risas, algunas lágrimas y un espectáculo apto para cualquier edad.
-Dices que la mejor manera de representar esta obra es como un juego con el espectador, mezclando distintos tipos de comedia ¿Cómo vais a realizar este juego?
Siempre implico el espectador porque necesito su complicidad. En la tragedia este juego es a través de sus sentimientos y en la comedia a través de su inteligencia. Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias comedias y tragedias. Tengo buen sentido de humor, y las situaciones y personajes en Pedro de Urdemalas me han dado muchas oportunidades de demostrar lo cómicos  que somos todos, incluso cuando intentamos ser serios. Beckett y el cine mudo me han influido mucho. Entonces se cuidaba mucho el ritmo, la claridad del texto, las situaciones absurdas. En la comedia no se puede dejar tiempos muertos: todo tiene que ser ágil y fluido.
-La obra presenta a varios personajes corruptos. A pesar de haber sido escrita hace 400 años estos personajes siguen muy vigentes en la actualidad,  ¿seguimos siendo una sociedad eminentemente picaresca?
Por su pregunta creo que usted mismo lo cree así, que España no ha cambiado mucho. El personaje de Pedro, un pícaro par excelencia, es muy entrañable y generoso con los demás. Al final decide entrar en el teatro como actor. Los picaros de hoy en día no son así. Son egoístas, sin escrúpulos y no piensan en los demás. No obstante, algunos podrían ser muy buenos actores y actrices, ya que  hacen mucho teatro, aunque falso y exagerado. Me gustaría explicarles lo que el teatro significa. El teatro es la manera de explicar la verdad con la mentira y no fingir que la mentira es la verdad.
-¿Crees que los temas que trató Cervantes siguen siendo actuales o es necesario modernizarlos?
Pedro de Urdemalas es una obra clásica. En tiempos de Cervantes no fue bien considerada y, de hecho, no fue representado en su vida. Mi intención principal fue demostrar que Cervantes merecía más como dramaturgo. Creo que en España llega demasiado tarde el reconocimiento a sus artistas. Prefiero dejar el protagonismo a Cervantes y su obra, por eso no he intervenido en la esencia y he sido fiel a su espíritu. Es una obra universal que llega a nosotros tan fresca y vigente como hace 400 años.

 

Por Óscar Díaz

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