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¡Hablamos!

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En el Festival de Teatro Clásico de Almagro nos gusta hablar. Especialmente nos gusta hablar por teléfono. Hablamos con las compañías, con las instituciones, con los colaboradores externos, también entre nosotros, claro. Hablamos a Chile, a Serbia, a la India, Galicia, Tenerife, Soria, Francia, Japón… En fin, a muchos de los lugares del mundo desde los que nos envían sus propuestas para participar en el Festival.

Sin embargo, yo debo reconocer que a mí, personalmente, me gustaría hablar mucho más. El doctor Rojas Marcos dice que las mujeres viven más porque hablan más: esto me anima. Me gustaría hablar sobre el Festival con mucha más gente y, no sólo por teléfono sino también mirando a los ojos a mi interlocutor.

En concreto me gustaría hablar de los proyectos que se materializan, como es el caso de Almagro Off, Barroco Infantil o del programa de Teatro Accesible que venimos realizando desde el año 2011 para eliminar barreras y permitir el acceso total a nuestros espectáculos, siendo pioneros en esta inquietud por hacer un festival para todos. Pero sobretodo me gustaría hablar de los proyectos que se elaboran y que quedan sin financiación para poder ser llevados a cabo.

¿Y con quién hablar?, ¿dónde están mis interlocutores? Trato de estar atenta para encontrarlos entorno a mí. Atenta a los anuncios de la televisión, a los photocall de eventos sociales que salen en las revistas que hojeo en la peluquería, a las páginas sepia del periódico, a las conversaciones cotidianas… Con todo un revoltijo de marcas, referencias, slogans, líneas de actuación de unas y otras, y tras el necesario trabajo de investigación y de orden, me pongo mi mejor sonrisa telefónica y me apresuro a hablar, que es lo que yo quiero en verdad. “-Llama del Festival… ¿de qué?”. “¡Ah! De teatro clásico… Nunca lo había oído”.”Es que nosotros en esa línea…”Ustedes manden un email con la información y ya si eso…”. “¿De dónde dice que llama?, ¿del festival clásico de…?” “Pues si no le ha respondido es que no le interesa”. Y yo, con mi auricular pegado a la oreja y con más ganas de hablar, si cabe, sigo buscando interlocutores detrás de todos esos filtros infinitos.

Cuando se habla de patrocinio cultural siempre, entre sus ventajas, se hace referencia a la creación de una imagen positiva como empresa  comprometida social y culturalmente con la sociedad, así como a las desgravaciones fiscales previstas en la normativa reguladora de Impuesto de Sociedades. Además de éstos hay otros argumentos  que deberían ser igual de cruciales para las empresas, y que tienen que ver con entender la Cultura como fuente de riqueza que es capaz de generar más riqueza a medio y largo plazo si realizamos el trabajo de invertir y trabajar en ella. Sólo se trata de estar dispuestos a sacar las acciones culturales del ámbito de lo excepcional para que pase a formar parte de una labor cotidiana de las empresas que realizar de manera compartida con las instituciones culturales. Igual que el gesto de comprar un libro, asistir a una representación teatral o visitar una exposición de arte no deberían ser para nadie actividades aisladas o excepcionales, que un evento o institución cultural cuente con el patrocinio de una empresa de tornillos, zumos o gafas tampoco debería considerarse un hecho fuera de los normal, sólo hay que dar el primer paso. El resto del camino lo podemos hacer juntos.

 

Elena María Sánchez

One thought on “¡Hablamos!

  1. Cuánta razón Elena, y qué identificados nos sentimos con esas “ganas de hablar”. Nosotros colaboramos con vuestro (maravilloso) festival allá por 2013 y fue un verdadero placer. Ojalá podamos repetir este año y ofrecer funciones de Teatro Accesible de forma normalizada, y como bien dices, no como un evento excepcional. Confiamos en que simplemente es cuestión de tiempo. Una vez más, gracias por ponerle voz a esta desazón compartida.

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