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La receta de un festival

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Fotos de Cristobal Baigorri

Tengo alguna experiencia en eventos… ya he trabajado en eventos de distintos tipos y siempre me encantó la energía de los preparativos, la expectativa y la ilusión de todo el equipo en los momentos de antelación. Una mezcla de mucho trabajo, animación, sueño y satisfacción de empezar a dar forma para algo que, hasta ahí, estaba en el mundo de las ideas.

No iba a ser distinto con el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Cada día más acercase la fecha de la próxima edición y la energía cambia a cada momento. La última semana ha sido de decisiones, de fechas límites para algunas actividades del festival, y, uno de los temas que más me gusta, la realización de actividades para involucrar a la gente.

En la última semana, se presentaron los espectáculos de Almagro Off, After Classics y Barroco Infantil de la 39º edición en una rueda de prensa. Yo participé de esta actividad y confieso que por la primera vez, fue muy distinto de lo que yo esperaba.

Claro que hubo la parte “formal”, el envío de las invitaciones, la confirmación de asistencia de la prensa, de los directores y actores participantes, la definición de un orden de actividades, la elección de un sitio, la preparación de un desayuno… o sea, preparativos comunes para este tipo de actividad.

Pero, al mismo tiempo todo ha sido distinto. A empezar por el sitio. La rueda de prensa fue en The Makers, una galería joven que presenta una nueva generación de artistas de arte contemporáneo y es un ambiente que despierta la curiosidad. Tener ahí una charla de teatro clásico me pareció súper bien y una vez más fue posible tener una interacción entre distintos sectores del arte, y todos, ganaren con esto.

Pero, lo que más me impresionó, fue que, después de explicar los contenidos, hablar de las actividades de cada una de las iniciativas del festival, los directores, actores y/o productores de los espectáculos fueron invitados a hablar un poco de su obra y de su participación.

Y en este momento la magia del Festival empezó. Lo que yo he visto fue un compartir de experiencias, de ilusión, de alegrías, de sonrisas, de anécdotas, un brillo en la mirada, y principalmente, el reconocimiento y una satisfacción muy grande de ser parte del festival.

Creo que hay una grande distinción entre sentirse parte y participar. Nosotros podemos participar de muchas cosas sin formar parte de ella. Es como cuando alguien te invita a una cena, vas, siéntate, comes, charlas un poco y te vas, en el otro día, la posibilidad que no te recuerdes del menú o del vino es una verdad muy grande. Cuando se siente parte, vas, comes, preguntas las especias que son parte del menú, cómo el cocinero lo ha hecho, compartes otras experiencias en el tema… o sea, vas más allá de la presencia física. Es tener en cuenta que todo se involucra a algo más grande que uno mismo y que hacerlo mejor no es bueno solo para ti, sino que a todos los que de, alguna manera, van a compartir este momento contigo.

Este, por así decir, sentimiento compartido, estuvo muy claro en algunas frases dichas por los participantes, tales como:

“Enhorabuena a todos que están en el festival!”

“Almagro Off es una estrella que se pone a nosotros! A los actores y a los directores también!”

“La entrada en España por Almagro Off es una grande suerte!”

“Almagro Off es alucinante!”

“Trabajando si consigue las cosas, y conseguimos estar en Almagro!”

“Teatro es como el futbol, pero sin espectadores!”

Esta última frase, a decir, anecdótica y un poco polémica, no me lo puedo poner de acuerdo. Después del último sábado, y de mi particular experiencia como aficionada del Clube Atlético Mineiro (Brasil) – GALOOOO 🙂 – estoy segura que el futbol no tiene espectadores, tiene apasionados.

Y, después del primer mes de prácticas, especialmente de todo que ha pasado en esta última semana, con la rueda de prensa, la elección del certamen de ¡Diséñanos!, el cierre del plazo para envío de los videos para “Cervantes a Voces”, el proyecto de videocreación “Dulcinea”, y otras actividades más que están involucrando a la gente, y que, de distintas maneras, mantienen la misma ilusión que yo he visto en The Makers, no puedo perder la oportunidad de rehacer la frase y decir que,  “Teatro sí puede ser como el futbol, lleno de apasionados!”.

 

Por Marina Simião

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