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Las Harpías, de verdad, te roban… roban sonrisas, ilusión, encantamiento!

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Foto: Fernando J. López

La primera vez que me acuerdo de haber ido a una función teatral, fue cuando llevaba unos 6, 7 años y fue la puesta en escena de una adaptación del libro “Sítio do Pica Pau Amarelo” de Monteiro Lobato, uno de los principales autores de literatura infantil de Brasil.

No me acuerdo si fue una actividad del colegio o si fue una actividad en familia. Lo que sí me acuerdo, los colores, el sonido y las risas de la asistencia, la mayoría, niños como yo. Me encanté con Emilia, la muñeca de trapo que llevaba el pelo de muchos colores y me moría de miedo de Cuca, la villana que era una mezcla rara de yacaré y bruja.

Después de esta experiencia, ir al teatro era una actividad muy común y ha continuado en mi vida de adolescente y ahora, adulta, seguro que menos de lo que me gustaría. Pero, siempre me pareció que la relación entre el público y el teatro ha sido un surtido de admiración y aislamiento. Acredito que parte de esto esté involucrado al tema de creernos que, por la admiración, los artistas fueran hechos de otra cosa que no carne, huesos, sangre e ilusión, la misma materia prima de nosotros, la gente común.

Al mismo tiempo, la arquitectura de los teatros, en general, siempre ha sido algo para contemplar desde afuera, o en los momentos de asistencia, y hace pocos años que los teatros suelen tener actividades que involucran a la audiencia a conocer sus bastidores y la rutina fuera de los momentos de las funciones. Poca gente conocía los camarines, la preparación de los artistas, los ensayos, la producción de los escenarios, figurines, sonidos, y todo esto que, por no ser conocido, mantiene este aire mágico en el espacio.

Pero, Confucio, filósofo chino, ya en los años 500 a. C. habló “Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé”. O sea, el hecho de conocer esta parte dicha “menos portentosa” del teatro no significa perder la esencia o la fantasía. En contrapuesto, es el momento de cambiar la percepción de que el teatro solo es hecho por un don divino, sin que estén también involucrados la reverencia, el trabajo arduo, el intento, el error, las tentativas, la preparación del guión, de la historia, de los personajes.

Es lo que está pasando a mí. Tuve la suerte, y el honor, de acompañar un poco el desarrollo del trabajo de uno de los espectáculos que van a estrenar en Almagro. Las Harpías en Madrid, dirigido por Quino Falero hecho en coproducción con el Festival, es una adaptación de Fernando J. López del texto de Castillo Solórzano. Producido en el Siglo de oro español, sigue muy actual por tratar de temas como la imagen de la mujer, la libertad femenina y el machismo.  Pero, si antes, el texto original hablara de las artimañas y advertía a los hombres de los peligros que pueden ocasionar las mujeres, ahora, lo que se ve es exactamente el opuesto, una mirada desde la perspectiva de como las mujeres pueden usar la vanidad, el egoísmo y la arrogancia de los hombres contra ellos mismos.

Participé como oyente de la lectura del guión junto a los actores, director, autor y todo el equipo involucrado a la obra. Yo, que pensaba que iba solo a conocer un poco de la historia, y mirar cómo pasa una dinámica de ensayo, he salido llena de nuevos conocimientos cerca del siglo de oro español, y aprendí mucho de lo que es el trabajo por detrás del espectáculo.

Aprendí cerca de los perfiles de mujeres que existían en el tiempo y el sentido de libertad femenina a la época. Aprendí que cada vocabulario o expresión elegida tiene su razón y justificativa. Conocí un poco de la realidad del siglo XVII y como esto se refleja en los figurines, la escenografía y como la misma se mezcla con el movimiento en escena.

Pudo mirar como la actuación conjunta del director y del autor es importante para poner en marcha el proyecto y me pareció increíble como los dos están ajustados, es como si uno leyera los pensamientos del otro.

Contemplé como los actores fueran incorporando sus personajes y trayendo a ellos el tono de voz adecuado, la postura, el movimiento del cuerpo, la mirada. Y al mismo tiempo fue testigo de cómo ellos están desfrutando de esta preparación. Hay de verdad un trabajo que une el equipo y donde cada uno aporta su mejor en el desarrollo del mismo, ayudándose unos a los otros, trayendo dudas, sugerencias, comentarios, o sea, cada uno está verdaderamente involucrado al tema, a punto de defendieren con gusto sus personajes mismo cuando la moral les mostró el contrario. Pero, es posible tener una “licencia artística” para tal, y después de 4 horas con ellos, sin que me diera cuenta del tiempo, hasta yo siento que tengo esta misma licencia para defender a ellos, especialmente, a ellas! 🙂

Yo sé que esto es un privilegio, por eso, para compartir con más gente la experiencia, impartimos desde el Festival, junto al equipo del espectáculo, el “Cuaderno de abordo de creación de Las Harpías en Madrid” en el blog del Festival para que, así como yo, podáis también acercarse del trabajo en desarrollo y claro, enamorarse de la obra, haciendo  lo que ha indicado Confucio: involucrar para generar entendimiento.

Y, en mi caso, mismo que yo conozca el destino de cada uno de los personajes, sigo ansiosa para asistir al espectáculo, contando los días hasta el estreno en Almagro! Porque quiero estar ahí y asistir el resultado de todo el labor de este grupo y mirar en vivo, lo que fue presentado en fotos y dibujos. Escuchar las voces de los actores y su cambio momentáneo para dar vida a Feliciana, Teodora, Luisa, Horacio y César, sonreír, enamorarme y enfadarme con ellos.

Después de esto, mi manera de mirar al teatro va a ser totalmente distinta. Sin embargo, la experiencia que tendré con Las Harpías de Madrid me va a despertar la misma mirada de descubierta que tuve a los 7 años, pero ahora, que me siento de alguna manera involucrada a él, jamás me olvidaré de cualquier detalle y seguiré encantada a cada vez que mire una función, porque ya me acordaré que el espectáculo es mucho más grande de lo que está puesto en escena.

Por Marina Simião

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