Hombre Moderno 5

Por la belleza del gesto (¡Vive los clásicos!)

Hombre Moderno

“El hombre moderno, universal, es el hombre apurado, no tiene tiempo, es prisionero de la necesidad, no comprende que algo pueda no ser útil; no comprende tampoco que, en el fondo, lo útil puede ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio.”

Eugène Ionesco

            La pasividad aparente del espectador de teatro no tiene que confundirse con la real pasividad sofocante y soporífera del cotidiano; en realidad, no se tendría que hablar nunca de pasividad en el arte. Frente a un escenario, el cuerpo del espectador está quieto, tranquilo, y de cierta forma, recibe más de lo que da, es cierto. ¿Podemos entender entonces que en el teatro, salvo los actores, los técnicos y todos los que se encuentran detrás del coloso de la producción, los demás, los que vienen sólo a ver no hacen nada más a parte de eso? En este nuevo mundo, en el que los hombres sufren de una fiebre utilitarista, que todo lo que hacemos – lo que estudiamos, lo que leemos, hasta lo que comemos – tiene que servir para algo, ir al teatro podría parecer una gran perdida de tiempo. ¿Qué produce, hace o crea el espectador durante la representación?

 

Hombre Moderno 3

            Esta visión utilitarista contemporánea se extiende más allá del teatro, y contamina muchas veces el conjunto de disciplinas y de artes que componen las ciencias humanas. Por encima de ellas, se elevan hoy las ciencias dichas exactas y cátedras como las de derecho o economía, que tienen, al parecer, una relación directa con la realidad y con el mundo laboral que sucede a sus estudios respectivos. Se cree más en el pensamiento de sistema que presuponen esas materias, que en la reflexión peregrina que pueden transmitir las humanidades: el primero se puede aprender, la segunda se tendría que entender; en las humanidades además, el demonio de la subjetividad aparece y nos hace caer en un relativismo que paraliza la discusión. Sin embargo, si se habla con un matemático, un biólogo o un abogado, nos daríamos cuenta que hasta estas ciencias, esos conocimientos tienen escuelas y que, sin poder hablar de subjetividad, sí que hay distintas interpretaciones de una misma realidad. Unas líneas paralelas, por ejemplo, tendrían que recorrer juntas, pero sin juntarse, el mismo recorrido; sin embargo a partir del siglo XIX, con la geometría no euclidiana, ese postulado se pone en cuestión, y todo queda en entre dicho: una nueva realidad matemática se abre al análisis y a la interpretación, como el nuevo capítulo de una obra maestra.

            Salirse de lo conocido es como dar a un salto al vacío. Los ingleses tienen una expresión más evocadora, más rica: take a leap of faith. No saltamos al vacío sin razón, saltamos porque tenemos fe, porque creemos que caeremos, como un acróbata, de pie. Y este salto, esta fe, el mundo de lo desconocido en el que se aterriza, solo se pueden encontrar al margen de la relación utilitarista del sujeto con el mundo, huyendo de una comprensión directa de la realidad, sin mediadores. El arte, y en particular el teatro, con toda su maquinaria imaginativa, nos obligan a interponer uno de esos mediadores entre nosotros y lo que estamos viendo: para ver, hay que entender, y si no entendemos completamente, al menos hay que adherir a lo que se está viendo. Henri Gouhier, filósofo del teatro, explica cómo el espectador no tiene que creer lo que está viendo – sino ¿por qué no se levantaría a parar a Othello cuando mata a Desdémona, o a Romeo antes de que beba el veneno? –: el espectador tiene que hacer como si creyese. Ese “como si” lo cambia todo: esta pequeña partícula supone varias miradas que preexisten a las del espectador. Presupone la del autor, que ha mirado el mundo y ha intentado plasmar en el texto lo que ha retenido su atención, lo que valía la pena contar. Presupone también la del artista, que inyecta en el texto la actualidad de su cuerpo en el escenario, y le da voz, la suya. Cuando el espectador va al teatro, no solo va a ver una obra de Calderón, de Shakespeare, de Lope, va a ver todas estas subjetividades, estas individualidades expuestas y abiertas al público. Cuando vamos a ver El Alcalde de Zalamea, aquí en Almagro, no sólo es Calderón: son Helena Pimenta, Álvaro Tato y todo el reparto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Calderón y lo que quiso mostrar sólo pueden verse por esos vectores, son nuestro acceso al siglo XVII y al mundo que representan, presentándonos su verdad de artistas e intérpretes.

Hombre Moderno 2

            Este juego de miradas cruzadas es un ejercicio de empatía y comprensión, un trabajo emocional y mental, es un proceso. Para decirlo de otra manera: el teatro no es un algo, es un como. El oficio de los que nos dan obras de teatro, no se concentra en la materia que se manifiesta en las tablas, no sólo; trabajan también en crear esa comunidad momentánea, que se basa en la capacidad de aceptar las propuestas que se lanzan de un lado y de otro: del autor a los actores, de los actores a los espectadores, de los espectadores a la obra. Es un momento de pura gratuidad y deleite, no sólo estético, sino también – si se nos permite – moral. Cuando uno se deja bañar en el arte, y salta al vacío, dejándose llevar donde la obra guíe, no puede salir indemne. La posición del espectador frente a la obra de teatro es demasiado única, demasiada intensa. Esta manera de mirar, distinta a la que se tiene todos los días, es uno de los aprendizajes del teatro: dejar de lado el utilitarismo, quedarse quieto observando, entendiendo, sintiendo algo que no es suyo, que no ha sentido uno mismo, para ser más que uno mismo. Al salir del teatro, a lo mejor, nos convertimos en Don Quijotes, disfrazados de Alonsos Quijano.

 

Hombre Moderno 5

 

Texto de María Ridao, estudiante en Prácticas en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. 

Gifs animados de http://un-gif-dans-ta-gueule.tumblr.com/

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