Baltasar de Alcázar, poeta huérfano

En las antologías poéticas encontramos junto a los grandes poetas de nuestro Siglo de Oro como Quevedo, Lope de Vega, Góngora, Cervantes o Fray Luis de León, otros poetas cuyos versos son todavía más invisibles.

Es el caso de Baltasar de Alcázar, nacido en 1530 en Sevilla y fallecido en 1606 en Ronda (Málaga). En sus poemas, Baltasar de Alcázar no mira los muros de la patria mía, ni de la suya; tampoco alaba la descasada vida del que huye del mundanal ruido. ¿Para qué? Sí, Baltasar de Alcázar ya sabía que nos íbamos a convertir en tierra, en humo, en polvo, en sombras, en nada. Así que, prefirió cultivar un tono festivo, jocoso, casi absurdo, nunca sangrante, poco común en el Siglo de Oro. Sus poemas giran en torno a los placeres de la buena mesa y a los encantos de las mujeres. En ellos muestra un talento indiscutible para cuadrar métricamente el chiste en el sitio que corresponde. Así es la obra de este poeta huérfano de centenarios y de lectores, pero no de ese bien tan preciado y del que todos andamos bastante huérfanos que es la risa.

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso.

Esta Inés, amantes, es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma;
pero ya juzgarse ha mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.
En gusto, medida y peso
no le hallo distinción:
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su bondad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y la berenjena
la española antigüidad.
Y está tan en fiel el peso
que, juzgado sin pasión,
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
destos mis nuevos amores
hará que Inés sus favores
nos los venda más barato.
Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.

Baltasar de Alcázar