fitca17_b_ensayando_cas

¡Arrancamos!

bnprimera-sesion

Parte del cuadro de profesores y de los participantes de esta edición

El pasado lunes siete de noviembre, se celebró la primera de las sesiones de trabajo que se sucederán a lo largo de esta III edición de Ensayando un clásico. Ante los profesores, los miembros de los cinco equipos artístico-técnicos seleccionados explicaron las decisiones dramatúrgicas y estéticas adoptadas, las razones que les habían llevado a tomarlas, lo que querían contar en sus puestas en escena, por qué esos textos y no otros… Pues éste es, precisamente, uno de los objetivos de este proyecto: aprender a explicar de manera solvente y con coherencia, ya sea a través de la palabra oral o escrita, o a través de imágenes, una propuesta escénica.

Entre los cinco proyectos seleccionados en esta edición dedicada al humor, además del entremés de Cervantes La elección de los alcaldes de Daganzo, o Las ferias de Madrid de Lope de Vega, los participantes se han atrevido a trabajar textos prácticamente desconocidos, como la Mojiganga de las visiones de la muerte de Calderón, Lo que son mujeres, de Rojas Zorrilla y Quien no cae no se levanta, de Tirso de Molina. Textos con visiones delirantes y muy poco convencionales de la religión, con mujeres que se gobiernan a sí mismas o con cómicas transgresiones de la idea de la muerte. Hallazgos que evidencian la riqueza de nuestro legado teatral barroco y lo mucho que aún nos queda por atrevernos a descubrir.

fitca17_b_ensayando_cas

Libertad

Para hablar de libertad!

Libertad

Después del último texto, una de las personas del equipo del festival me dijo: “Marina una coincidencia más para ti con Cervantes. Tenemos este año una iniciativa en el Festival que se llama Cervantes a Voces, donde actores y actrices van a leer un fragmento de Quijote en su idioma. Ya sabéis cual és el fragmento no?”

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.” (CERVANTES, M. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha. Cap. 58 vol.II)

12670772_195120367518406_4875258347758068729_n

Presentación de Almagro OFF, BI y After Classics en “The Makers”

12670772_195120367518406_4875258347758068729_n

Este miércoles el espacio The Makers acogerá la presentación del programa oficial de Almagro Off, Barroco Infantil y After Classics de la 39 Edición del Festival. Una galería de colaboración de artistas que se define como un lugar en el que ofrece propuestas realizadas por mentes inquietas y manos expertas. Algo que podemos aplicar a las compañías que este año disfrutaremos en Almagro Off, Barroco Infantil y After Classics, en los que la creatividad y la innovación se dan la mano para dar una visión actual de los clásicos.

Trecho Quijote corte

Cervantes vive los clásicos!

Trecho Quijote corte

Más de 400 años, 140 idiomas, 185 ediciones, más de 900 páginas, versiones electrónicas, versiones en braille, versiones para niños… Sí, los números de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” son de grande impacto, sin tener en cuenta el número de personas que ha leído sus aventuras, me pregunto se habría como medir esto¿!

jabuticaba fruto

Clásicos de aquí y allá

jabuticaba fruto

Los brasileños somos casi 190 millones de personas, por eso, hacemos broma a decir que estamos por toda parte. ¿Porque no en el Festival de Teatro Clásico de Almagro? Si, hace unos días, yo, una brasileña de Minas Gerais, empecé mis prácticas en la Fundación Festival Teatro Clásico de Almagro, responsable por el festival.

LA VELETA

Los cielos de La Veleta y otras imperiosas necesidades.

foto 1 cielo naranja con veletita 01La necesidad fue siempre, madre de la audacia.

Shakespeare

No corras tras la poesía, ella penetra por sí sola a través de las junturas (Elipsis)… que decía el cineasta francés Robert Bresson. Así ocurre cada tarde, casi noche, a la hora más fronteriza y más frágil del día, al salir de La Veleta. Después de la función, está el cielo. Ese cielo manchego que quieras o no penetra en ti por las junturas; ese cielo que te encuentras al final del camino verde que conduce a la salida de la finca de Luis y Elena, ese camino arbolado que pudiera ser o estar en muchos otros lugares del pasado y que sin embargo está aquí, en Almagro, ensoñándose a sí mismo, tan tranquilo, tan suave, tan feroz o quebradizo, cielo encendido o velado, tan inesperado, irrepetible cielo púrpura, abandonándose generosamente al sol, apenas derretido. Al final del camino, poco a poco y respirando lo que haya quedado del teatro vivido, se abalanza sobre ti la luz de Almagro, y te muerde despacio.

Si no lo ves, si no lo miras, si no te entregas a ese cielo multiplicado por la emoción del teatro, a ese estar, a esa luz, en ese preciso instante te pierdes lo irrepetible.

Así es el teatro que está vivo, distinto y único, palpitante en ese fugaz instante, nunca igual al que fue, nunca posible en el qué será. Para ver esa luz hay que estar ahí pero no solo estar, hay que ser alguien ahí, sentirse. Sin forzar, sin perseguir la luz, ni la poesía, ni estado alguno, solamente disponible, transparente ante el instante. Estar en presente.

Qué mágico es que una sucesión de instantes así pueda dejar un trazo más intenso, en la piel por dentro, que una hora entera, un día, una semana o todo un año  de vida sin luz… o sin teatro.

Qué prodigioso es que lo efímero se pose y cale, que lo frágil golpee, que lo intocable abrace, que uno pueda sentirse tocado, como si en el combate de esgrima que a veces es la vida, quedaran impresos únicamente los instantes que de un modo u otro, han sido penetrados de poesía.

¿Y qué es la poesía en el teatro sino la emoción? Ese estado inexplicable y breve que una o dos palabras, un verso, una estrofa, una situación, una mirada, una imagen, una energía… son capaces de provocar, y solo cuando ocurren, estalla por dentro del espectador iluminado un globo de agua que todo lo humedece y lo esponja. Se enciende el centro, es decir, lo humano.

Y qué pena, que derrota artística, que tan pocas veces sienta uno en el teatro esta certeza inconfundible y concreta de estar vivo. Y cuánto esfuerzo más habría que hacer – esfuerzo libre y feliz, no impostado – por preservar y descubrir la emoción, en el teatro.

Como diría Andrea D´Odorico: la emoción exige concreción. Y yo añadiría: vivir, tal vez soñar…pero para conseguir hacer verdad ese sueño escénico, solo sirve trabajar, trabajar, trabajar, investigar, bailar, estudiar, entrenar, correr, cantar, entrenar de nuevo, leer, leer, leer, leer…

Pero además o más bien por encima de todo lo demás, es necesario, creo, tener o exigirse a uno mismo la necesidad imperiosa y profunda de traspasar el alma, la necesidad de alcanzar la excelencia, para conseguir que el regalo que hagamos al entregar nuestro teatro, sea más puro y más cercano, más real y más palpable, más… para algo. Si no, ¿por qué hacemos esto, para qué hacemos todo, para qué hacemos, teatro? Revisemos solos y entre todos, cual es la poderosa necesidad de hacer esto que hacemos y devoremos la tarea que nos queda por hacer, desde el suspiro que provoca contemplar un instante el cielo de Almagro o desde la estocada de la luz en el pecho, o en la penumbra, quien sabe, pero con arrojo y sobretodo, como diría Borges, sin temor ni esperanza.

No creo, sinceramente, que pueda conseguirse de otro modo la alegría de la emoción ni la alegría de hacer teatro. Un teatro vivo, necesario, en presente, poderoso en toda su fragilidad, fugaz en su permanencia y en su penetración poética.

Para que esa sola y única vez que el teatro ocurre valga la pena, o más bien, valga la alegría, apostemos fuerte. Busquemos la necesidad sin pasar de puntillas. Al fin y al cabo, o al fin, la vida solo ocurre una vez, como el teatro. Indaguemos en esas junturas de la emoción, para hacer que esto que nos pasa, el teatro que nos traspasa, consiga, en lugar de pasar, posarse en alguien o mejor aún, en muchos.

Y de vez en cuando, o si van a La Veleta… deténganse un instante, solo uno, no a ver sino a mirar la luz del cielo de Almagro.

Beatriz Bergamín

foto cielo casi azul con nubes01

foto cielo finísima nube01

foto cielo rosa fucsia01

LA VELETA

 

foto Fernando Cayo

FERNANDO CAYO en: EL CUESTIONARIO más fresco de #Almagro38

foto Fernando Cayo

Contesta al vuelo nuestro refrescante cuestionario veraniego, el actor Fernando Cayo, que visita el Festival con “El Príncipe” de Maquiavelo por Cía. TALYCUAL Producciones. Con dramaturgia y dirección de Juan Carlos Rubio.

 

PREGUNTA – ¿Recuerdas tu primera vez en el Festival?

RESPUESTA – Vine con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con Peribáñez o el comendador de Ocaña dirigido por José Luis Alonso de Santos. Recuerdo especialmente los atardeceres y amaneceres de Almagro

P.- ¿Qué es lo que más te gusta del FITCA?

R.- Que es un dinamizador bestial del teatro clásico y también de la vida de Almagro. Es un ejemplo a seguir.

P.- En el Festival nos atrevemos a ser felices. Y tú, ¿a qué te atreves?

R.- A todo. Ponme un reto y me subo al caballo.

P.- ¿Podrías definir tu personaje en tres palabras?

R.- Dignidad. Cinismo. Frustración.

P.- ¿Podrías definir la función “El príncipe” en dos palabras?

R.- Intimidad y poder.

P.- ¿En qué te alejas tú, Fernando, o te diferencias, de Maquiavelo? ¿En qué sientes que te acercas más a él?

R.- Me alejo en la sabiduría política que tiene Maquiavelo, que yo desde luego no poseo. Me acerco en su energía por intentar encontrar un sitio en el mundo.

P.- ¿Cuál es tu estrofa o verso preferido de la función?

R.- “La naturaleza nos ha constituido de tal manera que podemos desearlo todo pero no podemos conseguirlo todo.

P.- Si tu personaje fuera un animal, ¿cuál sería?

R.- El zorro.

P.- ¿Si fuera un color?

R.- El azul.

P.- ¿Una comida?

R.- El caviar.

P.- ¿Si fuera un árbol?

R.- El roble.

P.- ¿Qué esperas o qué desearías que pasara, en la presentación en el Festival de “El príncipe”?

R.- Espero sentir la energía, el pálpito de los espectadores en el Corral de Comedias. Concentración, emoción y diversión.

P.- ¿Eres feliz?

R.- Mucho.

P.- ¿Has alquilado bicicleta en Almagro?

R.En ésta ocasión no me ha dado tiempo. Lo que sí he hecho mucho por aquí, cuando he estado más tiempo, es salir a correr.

 

#Almagro38