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MUJERES Y PAPELES

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Jerónima de Burgos, Francisca Baltasara, Bárbara Coronel, Jusepa Vaca, Micaela Fernández, María de Navas, Francisca Vallejo, Ana Múñoz, María Álvarez de Toledo, Cristina Bezón, Isabel de Castro… y así hasta casi 300 mujeres. Actrices profesionales de las que hay documentos de que subieron a las tablas durante el Siglo de Oro.

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Yendo y viniendo: Luís de Camões (1524-1580)

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El más grande de los poetas portugueses vivió una vida plagada de aventuras. Tras un breve paso por la Corte lusitana, emprendió la carrera militar. Algunos afirman que, animado por el sentimiento de desamor y amargura, quiso embarcarse en grandes empresas que le llevaran lejos de Lisboa. Estando destacado en la plaza de Ceuta perdió el ojo derecho. Consiguió permiso para embarcar hacia la India, donde luchó, sobrevivió a varios naufragios y regresó a Portugal con el manuscrito de su poema épico Os Lusiadas intacto bajo el brazo, donde además de publicarlo con destacable éxito, siguió escribiendo poemas y algunas obras dramáticas de tema mitológico.

RICARDO III OSTREMAIER

¿Qué hay de nuevo, Ricardo III?

Una obra desbordante de sentimientos sanguinarios llena los patios de butacas de media Europa:

–          El texto shakesperiano dirigido por Tónan Quito, que puede verse en el Teatro Nacional Doña María II de Lisboa del 15 de octubre al 1 de noviembre.

–          Un Ricardo III, con dirección a cargo de Thomas Ostermeier y que forma parte de la programación de otoño del Teatro de Shaubühne de Berlín, tras su paso por el Festival de Avignon. https://www.youtube.com/watch?v=2mLOvbA2JZw

RICARDO III OSTREMAIER

–          Ricardo III, que la cía. francesa La Piccola Familia, con dirección de Thomas Jolly pasea por Francia estos meses. https://www.youtube.com/watch?v=BSvaHiC071U

¿Qué tiene Ricardo III de Shakespeare para que se sucedan las puestas en escena de este texto? El espacio argumental en que se desarrolla la obra muestra la crueldad que gobierna en las épocas de falsa paz y de la corrupción que genera el ansia de poder. Decididamente nada nuevo, pero desgraciadamente nada que se haya quedado atrás.

Sin embargo parece que lo que verdaderamente nos cautiva es la maldad de Ricardo III. Su condición física deforme y sus dificultades para caminar impiden su disfrute del amor e imposibilitan su felicidad; en consecuencia Ricardo III siente que está en su derecho de entregarse a cualquier acción violenta para obtener el poder del trono.

Es su capacidad de manipular a otros individuos y de seducirles con su elocuencia, lo que  nos fascina. El miedo y la violencia que genera en la escena se transforman en curiosidad y atracción en el patio de butacas. ¿No es esa misma violencia acaso la que nos circunda en películas y series de tanto éxito como Los juegos del hambre o Juego de Tronos? ¿Por qué nos atrae tanto?

El Ricardo III de Shakespeare sigue campando a sus anchas por Europa y el monstruo deforme es cada vez más seductor, ése al que los perros ladran cuando se para ante ellos, cautiva al público más que nunca. Sin embargo, el teatro de Shakespeare tiene la ventaja de colocarnos al personaje delante de nuestros ojos y nos da la oportunidad de ver frente a nosotros toda su oscuridad; por eso es un buen ejercicio sentarse en el  teatro y abrir los ojos para ver qué hay de nuevo, Ricardo III.