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Yendo y viniendo: Luís de Camões (1524-1580)

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El más grande de los poetas portugueses vivió una vida plagada de aventuras. Tras un breve paso por la Corte lusitana, emprendió la carrera militar. Algunos afirman que, animado por el sentimiento de desamor y amargura, quiso embarcarse en grandes empresas que le llevaran lejos de Lisboa. Estando destacado en la plaza de Ceuta perdió el ojo derecho. Consiguió permiso para embarcar hacia la India, donde luchó, sobrevivió a varios naufragios y regresó a Portugal con el manuscrito de su poema épico Os Lusiadas intacto bajo el brazo, donde además de publicarlo con destacable éxito, siguió escribiendo poemas y algunas obras dramáticas de tema mitológico.

A Camões le une con Cervantes no sólo su condición de hombre de armas y letras sino, sobre todo, la pasión por la literatura, el mar, el viaje y la épica.

Antonio Lobo Antunes, en su novela Las Naves (1988)  hizo convivir a Luis de Camões con Miguel de Cervantes en un viaje marítimo imaginario y siniestro donde los vivos conviven con los fantasmas.

En el segundo desayuno conoció a un jubilado amante de briscas y suecas y a un manco español que vendía décimos de lotería en Mozambique llamado Don Miguel de Cervantes Saavedra, antiguo soldado que no paraba de escribir en hojas sueltas de agenda y papeles desechados, una novela titulada, no se entendía por qué, Quijote cuando todo el mundo sabe que Quijote es nombre de caballo de obstáculos” (…)

No es sorprendente que Luis de Camões vaya y venga por la literatura de su patria. Sin embargo, sí lo es que Cervantes, a pesar del poco tiempo que pasó en Portugal, nunca se fuera de su literatura.

 

Texto de Elena Mª Sánchez 

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