Antigua Universidad Renacentista

Ronda de Santo Domingo, s/n

Antigua Universidad Renacentista

La Antigua Universidad Renacentista nace como espacio escénico del Festival en el 2006, año en el que la iglesia del antiguo convento se convierte en uno de los teatros de primer orden. El proceso de restauración y puesta en valor sigue las directrices marcadas en el Plan Director que se está redactando, y el cual contempla la recuperación de la iglesia del desaparecido Monasterio y los solares que eran ocupados por el monasterio y el colegio universitario. Desde el año 2006, se ha iniciado la restauración y consolidación del edificio de la iglesia, con un ambicioso programa de conservación y adecuación como teatro.

Esta labor está siendo llevada a cabo por el Festival, con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Almagro, propietario del edificio.
La Antigua Universidad Renacentista (AUREA), forma parte de un ambicioso proyecto de dimensión europea que pretende albergar en un amplio complejo cultural, la sede del CITCLA, Almagro Ciudad Europea del Teatro Clásico, que tuvo su embrión en el Festival de Teatro Clásico del 2007.
Este Proyecto pretende hacer de Almagro un punto de encuentro para los profesionales europeos que se interesan por la influencia decisiva del Teatro Clásico en el Teatro Contemporáneo y por lo tanto quieren desarrollar un amplio trabajo de Investigación y Desarrollo (I+D) del teatro del Siglo de Oro, su pensamiento, sus formas, sus protagonistas y su incidencia social.

Convento-Universidad de Nuestra Señora del Rosario

La fundación de este edificio se debe a uno de los personajes más influyentes de nuestro siglo XVI, el clavero de la Orden de Calatrava Frey Fernando Fernández de Córdova y Mendoza, Presidente del Consejo de las Órdenes, que se nos revela como un gran humanista y mecenas de la primera mitad del siglo XVI.
Su formación humanística y su sentido de mecenazgo se refleja no sólo en el espíritu piadoso de sus fundaciones, sino también en ese ideal común en los hombres del Renacimiento de alcanzar la fama después de la muerte, a través de la obra de arte. Frei Fernando decidió fundar, con sus cuantiosos bienes, un monasterio en Almagro que fuese de la Orden de Predicadores de Santo Domingo, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario.

Iglesia

Responde a la tipología utilizada por las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos durante el siglo XVI. Es de una sola nave, con planta de cruz latina, crucero y ábside poligonal, capillas laterales comunicadas y coro alto a los pies. La nave es de 49 m de largo por 10’70 m de ancho. Situadas a ambos lados hay cinco capillas, hornacinas simétricas que se comunicaban entre sí por los llamados atajos o arcos de comunicación.
En el sistema de cubiertas se combinaban dos modos de construcción diferentes, el mudéjar del artesonado de la nave central, y el gótico de las bóvedas en el crucero y capillas laterales.
Esta síntesis morisca y gótica es evidente no sólo en las cubiertas sino también en la concepción de las ventanas que comprenden desde la plenamente gótica del crucero con arco ojival y tracería, a las correspondientes en los laterales de la nave. En ellas son apreciables las nuevas corrientes renacentistas pues su traza se efectúa ya con arcos de medio punto. El nuevo estilo quedaba igualmente patente en los arcos y hornacinas decorados con delicadas yeserías platerescas, pero sobre todo en la sillería del coro, en el mausoleo del fundador D. Fernando Fernández de Córdoba y Mendoza, y en el primitivo altar mayor donde el Renacimiento subrayaba su presencia de forma más rotunda.
En las fachadas exteriores se produce una síntesis entre resonancias mudéjares de la torre y el aspecto fortaleza de sus muros y contrafuertes, con la delicada talla renacentista del escudo imperial de Carlos V, en el que el águila bicéfala coronada aparece rodeada por el collar del que pende el toisón de oro, teniendo a ambos lados las columnas de Hércules con el lema “non plus ultra”. Debajo del blasón imperial, aparecen, dentro de tondos, guirnaldas, los escudos de la Orden de Calatrava (rodeados por los símbolos alusivos a la dignidad del Clavero correspondiente a Fernando Fernández de Córdoba) y bajo éste los escudos de los padres del fundador: a la derecha las armas paternas de Fernández de Córdoba, Conde de Cabra; y a la izquierda las de su madre, Mendoza y Luna.

Fundación de la Antigua Universidad de Almagro, Nuestra Señora del Rosario.

D. Fernando Fernández de Córdoba y Mendoza, Clavero de la Orden de Calatrava y Presidente del Real Consejo de las Órdenes Militares, en 1534, defendió la creación y construcción de un monasterio de la Orden de Predicadores, a la que él pertenecía, en Almagro. Fue remitida la solicitud de licencia real a Carlos I como Administrador perpetuo de la Orden de Calatrava, quien la expidió por Real Cédula aprobatoria en 1536.
Las obras del monasterio dieron comienzo de inmediato asentándose sobre terrenos extramuros, en el camino real de Granada a Toledo. En ella participaron artistas de renombre en la Historia del Arte Español: arquitectos como Francisco de Luna y Alonso de Covarrubias; escultores como Juan Tovar, Gregorio Pardo y Juan Bautista Vázquez, el Viejo y pintores de la talla de Juan Correa de Vivar. Las obras concluyeron en 1538 y su ocupación final tuvo lugar en 1539.
El Clavero tras las autorizaciones de los Papas Clemente VII y Paulo III, otorgó testamento para la creación de un Colegio-Universidad unido al Monasterio de Nuestra Señora del Rosario. Fernando Fernández de Córdoba y Mendoza murió en 1550 en Valladolid, siendo trasladado su cuerpo al Monasterio de Nuestra Señora del Rosario de Almagro. Sus herederos, solicitaron licencia del Papa Julio III, para la fundación de un Colegio-Universidad. El 18 de octubre de 1574, dieron comienzo las clases en las facultades de Teología, Arte y Filosofía (cuando se terminasen las obras del Colegio-Universidad, se implantarían el resto de estudios de Lengua Latina, Sagradas Escrituras y Cánones).
La vida universitaria transcurrió hasta 1824 siendo en 1835 con la clausura de la universidad y la expulsión de los dominicos, el fin de este conjunto foco de cultura durante casi tres siglos. Momento a partir del cual fue sufriendo su progresiva desmantelación y cayendo en el olvido, como consecuencia en parte, por el proceso desamortizador de la primera mitad del siglo XIX. Iniciándose a partir de este momento, un camino lleno de vicisitudes, que llevarán a la paulatina desaparición del Convento, el Colegio Universitario y de todos los bienes que formaban parte del complejo monacal. El edificio fue usado como molino de aceite, todos sus bienes y diversas partes fueron vendidas, sufrió diversos incendios, y finalmente fue convertido en fábrica de muebles. En la actualidad, del Convento-Universidad, tan sólo permanecen en pie la iglesia y alguna sala del colegio. Los restos arqueológicos que permanecen en el solar y piezas como el coro o la armadura que cubría la nave central de la iglesia, son fieles testimonios del importante edificio que fue este convento del siglo XVI.

Antigua Universidad Renacentista

Antigua Universidad Renacentista

Ronda de Santo Domingo, s/n

Ver mapa