Entrada por Plaza Mayor, esquina con c/ Gran Maestre
Claustro del Museo del teatro
En el año 1994, el Ayuntamiento de Almagro acuerda la cesión de los Palacios de los Maestres de Calatrava al Ministerio de Cultura para albergar la nueva sede del Museo Nacional del Teatro. Se inicia a partir de este momento un proceso de rehabilitación, que culminará con la recuperación de un importante edificio histórico, adaptado a las necesidades de un Museo de nuestro tiempo. El proyecto de restauración ha permitido la recuperación del claustro y antiguas dependencias palatinas, así como la construcción de las instalaciones para el nuevo uso del edificio.
En colaboración con el Museo Nacional del Teatro, el antiguo claustro de los Palacios Maestrales, se convierte en un espacio escénico del Festival de Almagro, destinado a música, recitales y teatro infantil.
Ubicado frente a la desaparecida iglesia de estilo gótico de San Bartolomé el Real, englobaba también diversas dependencias como corrales, huertas o caballerizas. Este conjunto palatino estaba formado por numerosos edificios construidos por los Maestres y dignidades de la Orden de Calatrava, desde el momento en el que la parte Militar de la Orden de Calatrava se traslada a Almagro, que se convertirá en la nueva sede, a partir de la primera ermita del siglo XIII.
De todo este impresionante conjunto quedan muy pocos restos, pero ya en la antigüedad sufrió mermas, sobre todo tras la incorporación de los maestrazgos a la corona (durante el reinado de los Reyes Católicos) cuando sus huertos fueron vendidos y en ellos se construyó el Colegio y el Convento de la Compañía de Jesús.
Un importante incendio en el s. XVIII, mientras hacía la función de cuartel de caballería ordenado construir por el Conde de Valdeparaíso, Ministro de Hacienda de Fernando VI, destruyó gran parte de lo que quedaba. Con el traslado del convento de Calatrava en el siglo XIX parte del recinto fue convertido en Sacro Convento y la Desamortización de Mendizábal (1837) favoreció que pasase a manos privados por medio de subasta pública. Los sucesivos usos y remodelaciones han contribuido a que, de la época, sólo se haya conservado el patio con algunas dependencias.
Pese a los restos que quedan, se puede afirmar que sigue los dictados de la arquitectura mudéjar, y nos habla de la existencia de un importante contingente de moriscos en la ciudad. Moriscos que se veían favorecidos por las condiciones especiales de repoblación que, inspiradas en el Fuero de Cuenca, había adoptado la Orden de Calatrava y que garantizaba la seguridad de las minorías étnicas que vivían en Almagro.
Todo el conjunto ocuparía una manzana y estaba edificado en ladrillo elevándose en dos plantas. Se conserva solamente una construcción articulada en torno a un patio rodeado de galerías y algunas dependencias además de la torre. Es este patio el que actuaría como distribuidor de las diversas estancias situadas en las crujías contiguas a la galería.
El patio rectangular, no parece obedecer a un proyecto unitario, pues presenta diferentes tipos de ladrillo y de arquerías, lo que parece confirmar las distintas etapas en la construcción del edificio. La arquería sur, correspondiente a la entrada desde la plaza, conserva tres arcos y parte de otro, uno de ellos tumido y los otros de herradura con alfiz y apoyados sobre pilares. La panda norte está formada por tres arcos de herradura encuadrados por alfiz y apoyados sobre pequeñas columnas con capitel troncocónico con decoración vegetal muy tosca y que, con bastante seguridad, fueron reutilizados de construcciones anteriores. Los lados este y oeste poseen cuatro arcos de herradura con alfiz pero que descansan sobre pilares cuadrados de ladrillo con impostas de piedra volcánica de la zona. El segundo cuerpo del edificio fue destruido en una de las restauraciones modernas, conservándose interesantes zapatas policromadas con decoración vegetal y emblemas heráldicos de la Orden y de los Maestres que lo edificaron. En alguna de las zapatas se ha conservado, como decoración, la cruz negra de los calatravos que fue cambiada a roja a partir de finales del siglo XIV. La organización espacial a partir de este patio sería netamente mudéjar, configurándose espacios estrechos y alargados comunicados por puertas situadas en recodos. Las dependencias debían ser numerosas, pues los Palacios maestrales cumplían con la doble función de ser sede de la corte del maestre de la Orden y residencia de freires legos y a la vez, centro político, administrativo y judicial.
En las galerías en torno al patio y en algunas dependencias se han conservado partes de las techumbres primitivas configuradas por alfarjes de madera planos con restos de policromía, se aprecian algunos cartuchos con escritura cúfica y escudos del Maestre Gonzalo Núñez de Guzmán (fallecido en 1404). En estas galerías se puede apreciar el sentido mudéjar de la construcción y se confirma la presencia de alarifes musulmanes en la primitiva edificación del palacio. Todo ello, parece indicar que las primeras obras se iniciarían en torno a la segunda mitad del siglo XIII, lo que quedaría avalado por la similitud de materiales y molduras de la galería E. y O. con las construcciones que se llevaban a cabo en el Sacro Convento de Calatrava la Nueva. A partir de este momento, se construiría gran parte del recinto y se sentarían las bases para las ampliaciones y remodelaciones posteriores.

