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Ermita de la Magdalena

Las Ermitas de Almagro

Las Ermitas son piezas serias y humildes, que imprimen carácter y diversidad al riquísimo mapa arquitectónico de la Ciudad de Almagro, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1972.

En torno a las Ermitas, el Festival Internacional desarrolla, desde el año 2007, una constelación de propuestas escénicas, devolviendo a estos edificios religiosos, el poder aglutinador de vida social, del que ya gozaron en los siglos XVII, XVIII y XIX y, sobretodo, despertando el interés por las artes escénicas en los barrios en los que se ubican. Gracias a las representaciones de teatro de calle y a las proyecciones de cine al aire libre, bajo el estrellado cielo de La Mancha se reúne un público numeroso y de todas las edades, para disfrutar durante el Festival del teatro y el cine con entrada libre.

Ya en su origen, Almagro estaba organizado en diversos barrios y en cada uno de ellos fue construida una ermita que estaba mantenida y cuidada por los propios vecinos. Su desarrollo se debe principalmente al auge del culto a las imágenes y a las reliquias, durante la Edad Media y toda la Edad Moderna, y también al resurgir de la religiosidad popular en el período de la Contrarreforma.

Desde el punto de vista arquitectónico, las Ermitas responden a diferentes tipologías. En su construcción se empleaban habitualmente materiales de clara tradición popular, como tierra, piedra y madera, elementos que permiten diferenciar el momento histórico de la construcción de cada una de ellas. Su financiación y manutención estaba basada principalmente en la limosna, en el mecenazgo o en herencias que las distintas devociones recibían.

Ermita de la Magdalena

Más solitaria que las demás por estar ubicada fuera de las rondas, tiene frente a sí una explanada ancha y luminosa. Su construcción se remonta al año 1734 y debe su nombre a la imagen de Santa María Magdalena, venerada desde época medieval.

Es un recinto de una sola nave, distribuida en cinco tramos por sencillas pilastras adosadas al muro, la cubierta es adintelada y la cabecera plana. Son singulares y destacables unas hornacinas abiertas en los muros.

Los exteriores, de ladrillo visto y encalados, están cubiertos por tejado a dos aguas. Las portadas son sencillas, adinteladas, una de ellas se abre en los pies de la iglesia y otra en la nave del evangelio.

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